Los siete errores que cometes al masturbar a tu chica

Te las crees muy felices, sueles presumir de tener unos dedos de oro que mueves muy bien cuando masturbas a tu pareja. ¿De verdad? Si te percatas de que ella mira el techo con aire distraído o como si estuviera pensando en las tareas del día siguiente o en que se acerca el cumpleaños de su madre y aún no le compró nada, es que ALGO ESTÁS HACIENDO MAL.

Desde El Sextante te queremos ayudar, que no es que dudemos de tus capacidades, ¿eh? Vamos a enumerar una serie de errores que se suelen cometer en esta placentera tarea. Para que así, no los cometas. Seguro que después tu chica no tendrá la cabeza para pensar en regalos cuando la estés masturbando.

Error número uno: A lo bruto no. Si tienes los dedos que parecen salchichas de estas grandes que se comen en Alemania, da igual que sean blancas o color carne, más razón para que vayas con suavidad y ternura. Ídem si la masturbas con un juguete. Acuérdate de que la lubricación es importante y no puedes acercarte a sus genitales como un elefante en una cacharrería. La cosa lleva más tiempo que cuando te masturbas tú, sí. Pero no estamos en una contrarreloj, ¿verdad? Y si hay un problema de lubricación, siempre puedes añadir un lubricante, que los hay de mil sabores, olores y texturas y le dan un plus al sexo.

Error número dos: Vas a saco al clítoris. Porque sabes que es el botón mágico, el botón del placer pero oye, hay vida más allá del clítoris. Incluso hay otras cosas alrededor del mismo. Explora, conoce y mima toda la vulva de tu chica. Y sí, el clítoris también. Y esto nos lleva al siguiente punto.

Two hands massaging small of naked woman's back with rose

Error número tres: No encuentras el clítoris. Tienes una idea vaga sobre dónde está pero pareces Indiana Jones en busca del arca perdida. Con sombrero incluido. Si necesitas un croquis para saber dónde está, te recomendamos que eches un ojo a este artículo.

Error número cuatro: Tocas el clítoris como si estuvieses desatornillando algo. Y el clítoris es una cosa caprichosa: ahora me ves, ahora no me ves, ahora quiero fuerte, ahora quiero más despacio. Primero pregunta si está gustando o interpreta sus gestos y sonidos. Y para evitar que la experiencia sea dolorosa, mide la fuerza con que lo haces, que ya sabemos que el ímpetu y las ganas a veces pueden jugar una mala pasada. Acaricia, recorre con la yema de los dedos. Suave y con amor.

Error número cinco: Las uñitas, cuidadas. Sí, porque estamos hablando de una zona muy delicada y es fácil hacer daño, sobre todo si tienes las uñas que parecen garras de águila.

Error número seis: Habla, pregunta. ¿Dedos dentro sí o no? ¿Un dedo, dos dedos, más? Pregunta, no te lances a lo loco, sobre todo las primeras veces. Porque puede ser que no le guste sentirse penetrada al mismo tiempo que le estimulas el clítoris, o puede ser que la enloquezca, o puede ser…. No hay regla: a cada mujer, le gusta una cosa.

Error número siete: Lo lógico es tener dos manos, así que usa las dos. Con la otra puedes acariciarle otra parte del cuerpo, deslizar tus dedos por su piel, alcanzar los pezones. Todo esto hará que la experiencia sea mucho más placentera, y así, los dos contentos.

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