Los pasos definitivos para disfrutar de una vez por todas de un orgasmo de pezón

Has escuchado hablar de los vaginales, los clitoridianos e incluso de los orgasmos mentales. Así, con la teoría bien aprendida, cada vez que mantienes relaciones sexuales te centras en alanzar la meta a través de alguno de ellos. Y si puede ser con varios, mejor todavía.

Claro que, en ocasiones, en el pre, durante o post orgasmo quienes aceleraban la llegada del clímax no son precisamente tus órganos sexuales. ¿Nunca te ha ocurrido que en el calor de los preliminares, en la penetración o simplemente cuando estáis cambiando de postura has sentido cómo tus genitales se estremecían de placer mientras te acariciaban, lamían, mordisqueaban o agarraban las tetas? Querida, probablemente estabas disfrutando de un orgasmo de pezón.

No es ningún invento nuevo. Desde hace décadas numerosas investigaciones científicas se han molestado en demostrar que este tipo de orgasmos son reales y fácilmente alcanzables. Al parecer, al estimular adecuadamente –lo de manosear sin ton ni son no funciona– los pezones femeninos se activa la corteza sensorial genital, precisamente la misma región cerebral que despertamos al excitar la zona vaginal, el clítoris o el cuello uterino. Y voilà! Ahí está un tipo de orgasmo femenino sencillo, placentero y mucho más común de lo que te imaginas.

Close-up of breast enlargement and bra

De hecho, según demostró un estudio dirigido por el doctor Herbert Otto allá por 1988, lejos de ganar por goleada el orgasmo clirotidiano frente al resto, casi un 30% de las mujeres encuestadas aseguraron haber experimentado el clímax a través de la estimulación de sus pechos al menos una vez en sus vidas. La cuestión es, ¿cómo llegaron hasta él?

Dejémonos de teoría y entremos en ‘materia’. Aunque debemos tener en cuenta que cada seno es un mundo y que lo mejor es comentar previamente qué nos resulta más o menos agradable; en líneas generales, la mayoría de los sexólogos coinciden en señalar estos seis pasos como los básicos para conseguir que una mujer disfrute de un orgasmo de pezón:

1. Acaricia la aureola: ayúdate de las yemas de los dedos para acariciar suavemente los bordes de las aureolas hasta ver que el pezón se pone erecto. Aprovecha para estimular el resto del pecho suavemente provocando placenteros escalofríos antes de lanzarte al momento agarre.

2. Presiona ligeramente la mama: siempre de abajo arriba y de los laterales hacia el centro, procura cubrir la mayor parte de seno posible y apriétalo como si lo fueses a masajear. Haz esto durante varios minutos acompañando y combinando el agarre con el resto de pasos.

3. Lame los pezones: es recomendable hacerlo circularmente, en el sentido de las agujas del reloj y siempre de abajo arriba. Pero no. Como advertíamos, el orgasmo de pezón no es una ciencia exacta así que déjate guiar por sus peticiones y observa cómo se estremece de placer cuando haces una u otra cosa para asegurarte de que vas por el buen camino.

4. Mordisquea los pezones: ojito, nada de hincar el diente. Recuerda que se trata de una zona muy sensible y no pretendemos provocar dolor sino despertar sus sensaciones más orgásmicas. Coloca el pezón entre tus paletas y ejerce una ligera presión mientras giras tus dientes alrededor del mismo. Suavemente y saboreándolo, como si lamieses un caramelo que te gusta tanto que quieres morderlo, pero sabes que de hacerlo acabarás con el disfrute rápida y malamente.

5. Succiona: siempre sin hacer vacío. Los chupetones pueden ser divertidos, nadie dice que no, pero lo que queremos es seguir estimulando las áreas sensibles de los senos para ganar la carrera hacia el orgasmo. Objetivo que, dedicándonos a succionar como si sorbiésemos el final de un granizado, no vamos a lograr. Sorbe los pezones suavemente como si estuvieses saboreando un helado de cucurucho ayudándote de la lengua para relamer la punta del pezón en movimientos rápidos y estimulantes.

6. Apuesta por el caballo ganador: una vez hayas detectado qué movimiento o combinación de varios es la que más le está excitando, ¡intensifica sin variar hasta llegar al final! Si ella siente esa esperada ovación cerrada en las paredes de su vagina como si hubieses estado estimulando su clítoris o cuello uterino, prueba gozada y conseguida.

 

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