Los hombres se masturban, las mujeres no

Las mujeres no nos masturbamos. Esto es algo que se piensa, se dice, se comenta. Las mujeres no nos masturbamos porque parece ser que nos quedamos ciegas. Salir del armario de la masturbación femenina sigue siendo a día de hoy un tabú en nuestra sociedad.

El hombre suele gozar de privilegios a la hora de mostrar su sexualidad con libertad. Desde que somos pequeños, los chicos cuentan en la escuela cómo se masturban, y hacen bromas al respecto. A las chicas, educadas en nuestro rol de castas y puras, nos da más corte hablar de lo que es un hecho. La sexualidad forma parte de las personas y es saludable, pero se nos educa en la creencia de que es algo “de puertas para adentro”. Al niño se le educa en la desinhibición, en el descaro, en la sinceridad. A la niña se le educa en el recato, en las piernas cruzadas, en el silencio. Al niño no se le reprende cuando se toca sus partes -se entiende como algo necesario- mientras que a la niña se le suele decir que “no hay que tocarse”.

El tema de la autoestimulación genital femenina es algo que no tratamos entre nosotras ni siquiera cuando somos ya adultas. Mientras los hombres alardean sobre las veces que lo hacen a la semana o incluso al día, nosotras apenas tocamos el tema de refilón. Tan sólo en círculos más liberales se habla de sexualidad sin tapujos.

Young woman touching herself on bed
Al parecer no sólo no hablamos de ello, sino que las mujeres nos masturbamos menos, según algunos estudios. El Inventario de Actitudes Negativas hacia la Masturbación reveló en 2009 que era mucho mayor el porcentaje de los hombres que informaba haberse masturbado en el último mes (46,9% frente al 4% de las mujeres). Sin embargo, todo parece indicar que no somos del todo sinceros en las encuestas que se realizan, y menos si se trata de algo tan íntimo.
Y es que a pesar de que las mujeres hayamos ganado terreno en cuanto a  la visibilización de los derechos sexuales, siguen existiendo valoraciones negativas sobre la masturbación femenina: somos unas busconas, unas salidas o unas ninfómanas. Al entender la masturbación como algo negativo en nosotras, se puede llegar a practicar menos y sobre todo a silenciarlo. ¿Cuántas de nosotras hemos hablado abiertamente de la masturbación delante del género opuesto? Si no nos sentimos cómodas a la hora de compartir experiencias saludables, tenemos un problema.

Veo necesaria una educación sexual abierta desde la niñez para empoderarnos y conocer nuestros cuerpos. Al fin y al cabo, nadie puede darse placer mejor que uno mismo porque nadie conoce su cuerpo mejor que uno. Si desde pequeños entendemos que la masturbación es algo sano y necesario, eliminaremos el tabú que existe y las mujeres hablaremos de ello sin tapujos.

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