Los grandes fornicadores de la Historia

Hay quien lo hace porque le gusta, quienes lo hacen compulsivamente por suplir determinadas carencias, quienes fornican buscando amor, los que buscan reconocimiento y otros, los que dan más pena, que lo hacen porque creen que es lo único en la vida que saben hacer. La historia está llena de grandes adictos al sexo, personas de talante generalmente excesivo y grandilocuente para las cuales follar ha sido el centro del mundo. Estos son algunos de los más conocidos:

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Messalina. Empezamos por una mujer, pese a que la fama de adicción al sexo suelen llevársela los hombres. Parece ser que la tercera esposa del emperador romano Claudio (un tipo que llegó al poder tras una serie de circunstancias fortuitas y al que la mayor parte del pueblo consideraba justito intelectualmente), se pasaba por la piedra a cualquiera con el que se cruzase, hasta el punto de tener aterrorizados a sus súbditos. Y todo, apuntan, a causa del bajo (¿nulo?) rendimiento de su marido, un hombre que a juzgar por las fantásticas novelas de Robert Graves parecía mucho más tonto de lo que era en realidad. Messalina convirtió su palacio en un burdel y llegó incluso a hacer una apuesta con una conocida prostituta para ver cuál de las dos era capaz de copular con más hombres en menos tiempo.

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Felipe IV. Es uno de esos reyes a los que probablemente no sepas ubicar pero cuya cara alargada y facciones de atontolinado te sonarán por algún retrato de Velázquez. Pero incluso teniendo ese aspecto que denota claramente falta de brío, el rey Felipe IV de Habsburgo tuvo nada menos que 46 hijos, la mayoría ilegítimos (se calcula que alrededor de 30). Al parecer, al monarca lo único que le interesaban eran los asuntos de alcoba, que comentaba profusamente con su colega Diego Velázquez al tiempo que era inmortalizado por el pintor, dejando eso de la política y los asuntos de estado para su mano derecha, el Conde Duque de Olivares.

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Rasputín. Decíamos antes que hay quien folla porque la vida le obliga a hacerlo. Es el caso de Rasputín, un monje de confianza del zar Nicolás II, que al tener un miembro de 40 cm sintió desde pequeñito la presión social de utilizar esa maravilla de la naturaleza y esparcir su semillita en las grandes bacanales que tenían lugar en palacio. Tal era la envidia del entorno ante el prodigio que guardaba entre sus piernas el monje que un grupo de aristócratas rusos, los cuales tampoco veían con buenos ojos la amistad de Rasputín con el zar, lo mataron y cortaron el pene. Para no levantar suspicacias, lo entregaron a una antigua amante de Rasputín, que lo guardó durante años en una caja de su residencia en París, y fue allí donde lo encontraron en 1967, aunque sólo se conservan 28,5 centímetros debido a la castración y a, la realidad supera la ficción, el supuesto ataque de un perro. Actualmente se encuentra en el Museo Erótico de San Petersburgo.

casanova


Giacomo Casanova. He aquí el clásico pichabrava de manual, un hombre que desde el más allá llora a diario no haber existido en la era del Tinder. Y es que Casanova lo tenía todo para convertirse en el perfecto rompebragas: erudito, filósofo, escritor, carismático, aventurero, simpático, gran amante, elegante, seductor, cool y libertino a más no poder. En sus fantásticas ‘Memorias’, un tratado de 3.600 páginas, el controvertido personaje explica sus conquistas con todo lujo de detalles y nos sorprende ver cómo se hizo amigo íntimo de alguna de sus amantes y las ayudó incluso, dado que él era un espírutu libre, a buscar marido.

SANTA CLARA, CUBA, MAY 9, 2014. Tourists visit monument and mausoleum of Ernesto Che Guevara in Santa Clara, Cuba, on May 9, 2014

Hugo Chávez. El tipo que, para bien o para mal, cambió el rumbo de la historia de Venezuela probablemente será recordado en España por aquel popular ‘¿Por qué no te callas?’ que le profirió el Rey Juan Carlos en una de sus más inspiradas salidas de tono. Lo que no sabe tanta gente es que el que fue presidente venezolano, al que acusaron de tramposo, populista, vulgar, irrespetuoso con la cultura, traidor de las clases medias y toda una retahíla de descalificaciones, fue también un gran adicto al sexo. Durante la época dorada del chavismo, parece ser que el presidente escogía candidata de entre las numerosas damas que se acercaban al Palacio de Miraflores con fines amatorios y, a través de su jefe de seguridad y compinche, Luis Pineda Castellano, cursaban una invitación oficial para que la dama en cuestión visitase al presidente a solas. De él se ha dicho que fue violento y malhumorado, que ha llegado incluso a las manos con algunas de sus ex parejas, y que durante sus últimos años mantuvo una relación homosexual con un oficial cubano.

Foto de Ford Motor Company.
Foto de Ford Motor Company.

 

David Duchovny. Quién iba a decir que aquel tipo más bien sosete que nos mantenía pegados al televisor en ‘Expediente X’ iba a ingresar en una clínica de rehabilitación por adicción al sexo. Fue uno de los primeros personajes populares en admitir una patología que le llevaba a hacerlo compulsivamente con quien fuese, y en ponerse en manos de profesionales para tratar una libido absolutamente descontrolada. Luego vinieron más, aunque lo de Michael Douglas parece ser que fue un bulo, pero Duchovny (que ya apuntaba maneras con su personaje de simpático ligón aún enamorado de su ex en la serie ‘Californication’) fue de los primeros en admitir que necesitaba terapia… porque no podía parar de hacerlo.

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