Los cinco terrores del sexo gay

Las relaciones sexuales no siempre salen como uno espera. A veces, durante el sexo, pueden darse situaciones algo embarazosas de esas que cuentas a tus amigos entre risas y sonrojos. Son muchas las anécdotas que se producen desde el momento del ligoteo inicial hasta el instante de la penetración con las que piensas eso de “¡tierra, trágame!”. Estos son los terrores del sexo gay con los que puede que tú también te sientas identificado.

Manchar durante el sexo anal

Manchar al tener sexo anal puede ser una situación de lo más incómoda tanto para el que penetra como para el que ha sido penetrado. Esto puede ocurrir si el que desempeña el rol de pasivo no ha podido prepararse para la acción. Y es que no es lo mismo tener una cita que improvisar sobre la marcha. Si sabes dónde, cómo y a qué hora vas a quedar con un chico tienes tiempo para prepararte y aparecer en el lugar y momento indicado hecho un pincel y con todos los deberes hechos. Sin embargo, si has conocido a alguien de forma casual en una noche de juerga y acabáis yéndoos juntos a una de vuestras casas o -más difícil todavía- a un hotel, lo de tener sexo anal limpio puede resultar un pelín más complicado.

El miedo a manchar o ser manchado durante el sexo anal es una de las razones por las que a veces se evita esta práctica. Para evitar sorpresas desagradables es necesario llevar a cabo una correcta higiene de la zona. Los enemas o duchas anales limpian el ano en profundidad y lo dejan libre de impurezas. Pero claro, si el encuentro sexual llega sin haberlo planeado, puede que el pasivo no se haya preparado específicamente para la acción. Para los imprevistos, puedes llevar en tu mochila un limpiador anal con el que podrás realizarte una limpieza en cualquier cuarto de baño.

Homosexual couple lying on the bed

Que te guste alguien y los dos seáis pasivos (o activos)

Has salido con tus amigos y en la barra has ligado con un chico que te ha entrado. Te ha gustado muchísimo y tú también a él. Habéis estado hablando un rato y conectáis muy bien. Al final decidís iros a un lugar más íntimo como es tu casa, su casa o un hotel. Él es guapo y simpático. Te parece que lo tiene todo. Sin embargo, una de las desventajas de no ligar a través de Grindr y otras aplicaciones de dating es que uno no lleva una etiqueta por la calle que indique si desempeña el rol de activo, pasivo o versátil en el sexo gay. Y claro, cuando conoces a alguien por ahí de forma espontánea puede ocurrir que descubráis cuando estáis en plena faena que los dos sois pasivos o que ambos sois activos.

¡Qué pena! Tu media naranja, un chico que te pone y que te atrae pero con el que no puedes conectar sexualmente. No eres el único gay al que le ha pasado. Una de las opciones para solventar esta situación es realizar sexo sin penetración. Da igual si los dos desempeñáis el mismo rol. Y es que, si lo piensas bien, hay alternativas con las que os lo podréis pasar igual de bien e incluso mejor sin necesidad de penetrar.

Hacer un trío y quedarse fuera

Probar nuevas experiencias como la de hacer un trío puede resultarte apasionante. Sin embargo, puede que te dé miedo hacerlo y por si la cosa no sale bien. Aunque la gracia de hacer un trío es que sois tres y podéis aprovechar esa ventaja, se puede dar el caso de que la cosa se desarrolle de tal forma que dos de los componentes conecten tan bien y se gusten tanto que un tercero se quede desplazado y fuera de juego.

Quedarse apartado de la relación sexual al hacer un ménage à trois es uno de los grandes terrores del sexo gay. La cosa se complica especialmente si uno de los chicos con los que estás haciendo el trío es tu pareja. Y es que claro, no es lo mismo que alguien con el que no tienes un vínculo sentimental te dé de lado a que el que lo haga sea tu novio. Para que esta situación no se dé, recuérdales antes de hacer el trío la conveniencia de estar pendientes de que todos los componentes disfruten durante la relación sexual, ya que de lo contrario, tres son multitud.

Que el chico que te gusta sea heterosexual

Una de las cosas que evitan las aplicaciones de dating es que le entres al chico equivocado. Y con lo de entrarle al chico equivocado nos referimos a intentar ligar con alguien que no es gay. Aunque tu radar personal, eso que llaman gaydar, lo tienes muy desarrollado gracias a tus años de experiencia en el arte del ligoteo, lo cierto es que de vez en cuando te falla. Has conocido a muchos hombres homosexuales que pensabas que eran heterosexuales y al revés. No hay plumas ni no-plumas que valgan para saber si alguien es gay y el hecho de que a un hombre le gusten las divas del pop o sea aficionado al fútbol tampoco es indicador de su orientación sexual.

Que un chico te guste, que fantasees con él y que te decidas a entrarle antes de descubrir que, ¡sorpresa!, es heterosexual, es una de las cosas que puede resultarle más embarazosas a un hombre gay. Cambia el chip. No pasa absolutamente nada. También hay mujeres heterosexuales que intentan ligar con chicos gays y, cuando se dan cuenta de que no son su target, ponen su mejor sonrisa y se lo toman con sentido del humor.

Eyacular tú y que él no lo haga pasado mucho rato

Cuando conoces bien a tu pareja es más fácil que os coordinéis y marquéis vuestro propio ritmo durante las relaciones sexuales. Sin embargo, al tener sexo gay esporádico con chicos nuevos que no conoces o a los que acabas de conocer, puede que no os compenetréis muy bien a la hora de eyacular al mismo tiempo.
No se trata de que los dos lleguéis al orgasmo a la vez, pero uno de los terrores gays es eyacular y que el otro no lo haga hasta después de un buen rato, ni siquiera poniéndole muchas ganas. Ya no sabes qué hacer para que él también acabe, dudas si le está gustando lo que le haces y acabas cansado porque tú ya hace rato que eyaculaste. Sudas más que si estuvieses haciendo cardio en el gimnasio. Ve directo al grano: pregúntale qué es lo que más le gusta que le hagas y conseguirás que él también llegue al orgasmo enseguida.

Como has visto, los cinco terrores del sexo gay no son tan terroríficos y puede que incluso te parezcan divertidas anécdotas. El truco para quitarle hierro al asunto es ser natural y comunicarte con tu pareja sexual para disfrutar aún más de las relaciones.

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