Los cinco sitios que más te ponen y que son los menos salubres para tener sexo

Todos tenemos una serie de deseos y fantasías sexuales ocultas que no solo se ciñen a montarnos un trío, acostarnos con un extraño o jugar roles diferentes a los habituales, por mencionar algunas de las clásicas. Además, muchas de ellas incluyen un factor diferenciador relacionado con el lugar en el que ansiamos ponernos a practicar sexo.

Desde la encimera de la cocina, pasando por la fotocopiadora de la empresa o en los baños de un bar. Las fantasiosas localizaciones eróticas son casi infinitas en función del gusto de cada uno. Lo que casi nadie se plantea es que cuando practicamos sexo en lugares públicos no estamos solos, y no nos referimos precisamente a que puedan vernos o escucharnos personas desconocidas: las bacterias fecales, el E. coli o los norovirus, son solo algunos de los compañeros de revolcón que pueden quedarse impregnados en tu piel desnuda.

Nadie dice que no innoves en tus relaciones sexuales, pero deberías ser consciente de que te expones a pillar una infección inesperada. Estos son los cinco sitios que más te ponen, pero lleno de gérmenes.

baño

1. Sexo en el aire: los baños del avión
Ves a alguien del pasaje, empezáis a hablar, tomáis una copa y, cuando te quieres dar cuenta, estáis yendo sigilosamente al baño del avión para conoceros más de cerca. O no, quizás tu fantasía está más centrada en que la azafata sexy de turno o el forzudo capitán quieran enseñarte los recovecos del avión. Sea cual sea tu sueño de sexo aéreo, la realidad dista bastante. Espacios diminutos en los que dos personas juntas están tan hacinadas que tienen que encajar a la perfección, literalmente, para poder cerrar la puerta. Y una vez metido en faena, llega lo que el ojo humano no puede ver: cientos de virus y bacterias corretean a sus anchas por los baños del avión encantados de conocer la piel de tu trasero.

Si creías que los miembros de la tripulación se han encargado de pasar el mocho y la escobilla a fondo entre vuelo y vuelo, te equivocabas: la inmensa mayoría de las personas utilizan los servicios antes de que se limpien y son pocas veces las que están verdaderamente desinfectados. Tal y como demostró una investigación llevada a cabo por el profesor en microbiología de la Universidad de Arizona, Charles Gerba, la bacteria E. coli está presente en todos los aseos de los vuelos, por lo que no es recomendable que tus genitales desnudos tengan un contacto directo con las tapas y cercanías de los retretes.

2. Al aire libre: los peligros que esconde el parque
¿Alguna vez has visto a un equipo de limpieza sacando algún producto desinfectante y pasarlo por las mesas o columpios del parque? Ni tú ni nadie. Zonas en las que los gérmenes del resfriado común o el virus de la gripe están más que presentes, por no hablar de las heces de animales –o humanas– que brotan por los alrededores. Si te creías que dentro de ese parque infantil en medio de la noche no molestabais a nadie, os espera compañía. Y arde en deseos de que os lo quitéis todo y retocéis por su nueva guarida.

3. Un deporte arriesgado: sexo en el gimnasio
El estafilococo, el estreptococo, el norovirus e incluso la tiña, van a clase de pilates, body combat y cardiobox contigo, y sin pagar cuotas. Así lo ha demostrado un reciente análisis llevado a cabo por el sitio web especializado en fitness y equipamientos deportivos Fitrated, según el cual, algunas zonas de los gimnasios como los vestuarios o determinadas máquinas, contienen más bacterias que un inodoro.

Este tipo de bacterias crecen precisamente en ambientes cálidos y húmedos, ¿qué mejor que zona que una aislada de ventanas en la que abunda el sudor y la condensación del aire? Por muy sexy que te veas en mallas, contrólate antes de seguir poniéndole ojitos a tu entrenador. Mejor invítale a cenar, lo más lejos posible de su zona de trabajo.

4. Sexo de cine: la poca higiene de las salas
No es necesario que haya cuerpos desnudos, calor o humedad para que las bacterias aparezcan. Las llevamos en las manos y las vamos dejando en cada sitio que tocamos, como los reposabrazos de los cines. El suelo está pegajoso y lleno de restos de palomitas y refrescos, pero no es lo único insalubre en la sala. Como podrás imaginar, los asientos del cine y los pasamanos no se lavan con regularidad y, tras realizar una prueba de cultivo, el equipo de Gerba detectó la presencia de estafilococos en las butacas de múltiples cines y teatros. ¿Crees que es el lugar indicado para desprenderte de tu ropa interior y restregar tus zonas intimas contra el tapizado? Ni qué decir de las salas X. Zonas no aptas para hipocondríacos y bacterofóbicos.

5. Sex on the beach, literal
Arena y sol, y el mar azul, que decía Marta Sánchez en su canción. Pero se le olvidó mencionar los restos de basura, aguas residuales, excrementos de aves y otros tantos desperdicios como pringosos chorretones de cremas after sun, que también anidan en las playas, además de contigo yo y conmigo tú.

Un combo de factores que hacen que la superficie sobre la que expones tu excitado cuerpo desnudo no sea la mejor para practicar sexo. De hecho, un estudio publicado en la revista Environmental Science & Tecnology descubrió que todavía es peor cuanto más cerca del agua decidamos montárnoslo, pudiendo convertir nuestra sesión de sexo casual y desfogado en problemas de salud como diarreas, infecciones o erupciones cutáneas. Por no hablar de las garrapatas que pueden haberse desprendido de algún can y mudarse a la playa. No querrás saber lo que puede ocurrir si se agarran a tus partes inferiores.

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