Lo último: muñecas sexuales a 100 euros la hora

Las muñecas sexuales han llegado definitivamente a España y lo han hecho para quedarse. A principios del siglo XXI dos empresas norteamericanas, Sinthetics, afincada en Los Angeles y Abbys Creations, de San Diego, vieron claramente la oportunidad de negocio y comenzaron a fabricar, sólo por encargo, muñecas hiperrealistas. Pero el precio era prohibitivo para el común de los mortales, entre 5.000 y 25.000 dólares costaba cumplir esta fantasía.

Ahora, una empresa española, Lumidolls, ha convertido en realidad el sueño de androidistas y solitarios o tímidos, que pueden satisfacer sus impulsos sexuales y dar rienda suelta a sus fantasías por la módica cantidad de 100 euros la hora. Para la sexología moderna estas muñecas “son una manera cara de masturbarse” y el androidismo es una parafilia que consiste en la excitación con androides, muñecos o robots, una práctica sexual todavía extraña a los ojos de casi todo el mundo, pero que existe y va en aumento en nuestro país.

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En España hemos ido un poco más allá en explotar los gustos sexuales de los androidistas y ya existen dos burdeles en Barcelona, próximamente uno en Madrid, que ofrecen la posibilidad de yacer hasta con cinco modelos diferentes de muñecas. Un portavoz de Lumidolls asegura que “somos los primeros en el mundo que ofrecemos este servicio en locales de alterne”. La más solicitada es, según el mismo portavoz, “Katy, una exuberante es candinava de 1,70, rubia de ojos azules y medidas generosas”. Se nota que los españoles no han superado el “alfredolandismo” y siguen buscando la belleza nórdica. Incluso hay que concertar cita previa con ella a través de la página web de la empresa.

Pero para satisfacer todos los gustos la empresa catalana también ofrece a Kanda, asiática de 1,65, Niky, una europea de 1,65, Lily, otra muñeca de rasgos orientales que mide 1,61 y la estrella del local, Yoko, muñeca de inspiración anime que tiene la posibilidad de ponerse a 37 grados centígrados de temperatura mediante una conexión en la nuca, aunque es un poco más cara que sus “compañeras”, cuesta 120 euros la hora. Ahora bien, si ustedes quieren una muñeca para uso privado les costará entre 1500 y 2000 euros y, eso sí, se la pueden fabricar de 90-60-90 o con las medidas que usted quiera, estatura, color de ojos o expresión facial, incluidas en el precio.

Como explica un portavoz, “Lumidolls vio la oportunidad de negocio y un hueco en el mercado español y la verdad es que desde febrero que empezamos estamos teniendo mucho éxito, porque las posibilidades son infinitas. Las importamos de países asiáticos y de RealDolls en Estados Unidos. Su vida media está entre cinco y ocho años para uso particular. Aunque las que tenemos para uso público sufren más estress y por tanto su vida útil es menor”.

Porque, a pesar del material en que están construidas, TPE (elástomero termoplástico o caucho termoplástico), un material parecido a la silicona quirúrgica, de tacto suave, las muñecas se desgastan con el uso y nada es eterno, ni siquiera el amor silencioso que ofrecen estas mujeres de caucho.

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