Lo que no debes hacer en tu primera cita si quieres tener una segunda

Ay esas primeras citas a las que uno acude con nerviosismo, ligeras mariposas en el estómago y un montón de interrogantes: ¿me gustará? ¿le gustaré? ¿surgirá el feeling?

Está claro que ese es mágico feeling, la chispa, lo que determinará que haya una segunda cita o no (aunque a veces se hace caprichoso y puede surgir más tarde y no en el primer encuentro), pero evidentemente hay otros factores que influirán en que os volváis a ver. No vamos a entrar en temas de imagen (sobra decir que hay que cuidarla para dar una estupenda impresión la primera vez que nos vemos), sino que trataremos la comunicación. ¿Quieres volver a ver al otro/a? Entonces evita las siguientes situaciones:

Hablar únicamente de ti mismo como si fuese un monólogo: la otra persona también tiene cosas que contar. Habla, es lógico que quieras deslumbrar, pero también, escucha.

Hablar únicamente de tu trabajo: lo sabemos, pasamos muchas horas en el trabajo, pero eso no es motivo para dedicarse a hablar de él durante una primera cita. Hay muchos otros temas apasionantes.

Romance 101

Hablar de dinero: y mucho peor, interesarte por la situación económica del otro. ¿Tiene trabajo? ¿no lo tiene? ¿cuánto gana? (jamás plantees esta cuestión) ¿qué coche posee? “Es una de las reglas de oro que doy a mis clientes. Al ser de un nivel socio económico alto, muchos tienen tendencia a abordar estos temas y no es el momento ni el lugar”, comenta Verónica Alcanda, matchmaker.

Meterte en jardines: ¿qué jardines? Claro que lo lógico es que pudiéramos hablar de cualquier cosa, pero es conveniente en un primer encuentro evitar temas delicados como la religión y la política.

Hablar de tu ex: nooooo. Rotundamente, no. Todos, a determinada edad, llevamos una mochila. Y somos lo que somos por nuestro pasado pero esa persona no tiene ninguna necesidad de oír tus lamentos sobre lo perra que fue tu ex o lo mamonazo que fue él (piensa en la mala imagen de nosotros mismos que damos cuando hablamos así). Y tampoco necesita oír durante horas lo maravillosa persona que era y lo bien que estabais juntos (una demostración de que quizás no has cerrado esa puerta).

Ser un maleducado en la mesa: quizás sea un poco arriesgado ponerte a cenar en una primera cita (lo decimos sobre todo desde la perspectiva de que aquello sea un tostón y no sepas cómo escabullirte). Conviene mejor un picoteo, un café pero si os tiráis a la piscina y vais a cenar/comer, por favor, unos mínimos en la mesa.

Y un consejo: en la vida nos iría mejor si controlásemos nuestras expectativas. No se trata de ser un pesimista pero tampoco, de imaginarnos casados y con tres churumbeles. Gestiona las expectativas, piensa simplemente que vas a pasar un rato agradable con esa persona. Y lo demás, si tiene que pasar, pasará.

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