Llega el robot sexual más realista: ¡hasta tiene orgasmos!

Aunque digas de esta agua nunca beberé, quién sabe si sucumbirás a los encantos de los sexbots: dice el informe Future Sex que uno de cada 10 adultos jóvenes habrá tenido relaciones sexuales con un robot humanoide en el año 2045. Y tú puedes estar entre ellos. Sobre todo teniendo en cuenta que estos humanoides lascivos cada vez están más logrados, como sucede con la tercera generación del robot Harmony: hasta simula orgasmos. Lo que no sabemos es si esta reacción la provoca el propio usuario pulsando un botón (en el pezón sería el sitio perfecto, sin duda) o si ella solita se activa llegado el punto álgido de la copulación. Apostamos a que se ofrecen las dos posibilidades.

Otra de las mejoras de Harmony 3.0 muy práctica y que ahorra el lubricante: su vagina se autolubrica. Esto sí que es una novedad muy a su favor, para evitar que la herramienta se estropee con tanta fuerza de rozamiento continuada. Esta función se activa de forma automática cuando se magrea al robot en determinadas zonas. Y para que no parezca que te estás tirando a un ser inerte, en esta nueva versión la piel de silicona del robot está calentita. Así fluye el calor entre los dos. Y hasta la puedes utilizar para darte calor en el sillón. Te la sientas al lado y te ahorras la manta y quién sabe si hasta la calefacción.

Eso sí, toda ella está bajo control con un avanzado software de inteligencia artificial. Un cerebro que el usuario maneja desde una app. Esto supone poder cambiarle la personalidad cuando se quiera (sexual, intelectual, tímida, celosa, habladora…). Como el sexbot está cargado de sensores conectados a esta mente de bits, reacciona con movimientos naturales y sonidos, como si fuera un humano.

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Otro detalle sorprendente a tener en cuenta antes de encargarla (acaba de salir a la venta a través de la web del fabricante) y gastarse un dineral (unos diez mil euracos): su cara es, como las correas de los relojes o las carcasas de los móviles, ¡intercambiable! ¿Estás aburrido de ver su careto y quieres cambiar? Pues no hay problema, le pones otra careta y a disfrutar de la nueva sexbot. Entre las diferentes personalidades y este rostro modular, te parecerá que cambias de robot como de chaqueta.

Como sucede con otros robots sexuales, Harmony se puede personalizar no solo por dentro, también por fuera: color de pelo (también el del pubis), ojos y piel, tamaño de senos, forma de la boca, esbeltez y muchos otros detalles. Y el grado de interacción es bestial. Está preparada para mantener conversaciones, aprender sobre los gustos, adoptar cientos de movimientos y posturas… y no sé cuántas cosas más.

Con tanto hiperrealismo y perfección, que no os extrañe que alguno quiera casarse con su robot sexual. Sus creadores dicen en la web que “nuestros productos pueden mejorar la capacidad humana para amar”. Y entonces nos preguntamos, ¿para cuándo una versión masculina?

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