Las tres cosas que las mujeres nunca deben hacer después de practicar sexo

Cuando pensamos en sexo seguro nos vienen a la cabeza preservativos y medidas anticonceptivas adecuadas. Fantástico, pero cuando terminamos de retozar los peligros para la salud siguen acechándonos, especialmente a las mujeres… Durante las relaciones sexuales, los tejidos vaginales están completamente lubricados, hinchados y el área genial es frotada por prácticamente todos sus recovecos. Imaginemos por un momento cómo se quedan cuando por fin hemos llegado al orgasmo. Exacto: sensibles y abiertos a que pillemos cualquier infección. Si quieres evitarlas y mantener tu salud en óptimas condiciones, jamás te saltes por alto estas tres sencillas normas que te evitarán más de un picor innecesario y una incómoda visita al médico después de un apasionado revolcón.

1. Olvidarse de orinar. Primera norma de obligado cumplimiento que jamás debemos pasarnos por alto y que, a menudo, el deseo de remolonear con nuestro acompañante y disfrutar del momento postcoital hacen que se nos olvide. Muy mal. Durante las relaciones sexuales las bacterias vaginales pueden ser arrastradas hacia la vejiga traduciéndose en muchas ocasiones esas molestas y dolorosas infecciones de orina… ¿No las has sufrido nunca? No tientes a la suerte y, por favor, acuérdate de hacer pis después de practicar sexo para mantenerte sana.

Sexy lingerie on female legs seated at a toilet

2. Lavarnos con jabón. Acabamos sudadas, llenas de fluidos corporales y, si nos ha dado por ‘jugar con la comida’, manchadas de todo tipo de residuos que ansiamos quitar de nuestra piel cuanto antes para no pegarnos a las sábanas o quedar adheridas a la piel de la otra persona. Bien. Pero si vas directa a la ducha jamás enjabones tus partes íntimas. La formación de espuma de las regiones inferiores, aunque parezca la mejor opción para eliminar eficientemente los residuos de lubricantes o semen, puede derivar en irritación y sequedad vaginal. La piel de la zona está muy sensible y reacciona de la peor de las maneras ante cualquier producto de higiene corporal, especialmente si llevan perfumes o ingredientes agresivos para la piel. Agua abundante y a correr.

3. Darse un baño de burbujas. Obvio que no todos tenemos una lujosa bañera de hidromasaje en nuestras casas (¡lástima!, desde luego), pero si en alguno de tus encuentros sexuales se da la tesitura de poder disfrutar de un alborotado y cálido baño de burbujas, nunca lo hagas después de haber tenido un orgasmo. Por mucho que pueda parecer la actividad ideal para relajarse después de una intensa sesión de sexo, sumergir nuestro cuerpo extasiado en agua caliente –y aunque ya tengas claro que mejor que esta no contenga jabón– puede reducir la eficiencia de la barrera antimicrobiana natural de nuestra piel, y no hablamos de la de codos y brazos sino, por ejemplo, de las bacterias del ano, las grandes responsables de las mencionadas infecciones de orina. Después de alcanzar el orgasmo la vulva se hincha en respuesta a la estimulación sexual dejando, por decirlo de alguna manera, la vagina en jornada de puertas abiertas para dar la bienvenida a las infecciones. Vale, Pretty Woman lo hacía, pero ¿quién te dice que fuese justo después de llegar al clímax? Procura que sea una opción previa y como juego preliminar. Será muchísimo más satisfactorio y seguro. De verdad.

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