Las mujeres en silla de ruedas como nuevo fetiche sexual

El pensamiento generalizado es creer que las personas con movilidad reducida y en concreto, en silla de ruedas, no son consideradas sexuales, sino más bien lo contrario. Sin embargo, las mujeres en silla de ruedas –también hombres- se han convertido en un nuevo fetiche sexual.

Al fetiche de las sillas de ruedas se le conoce como abasiofilia, pero más comúnmente en el mundo del sexo y citas son conocidos como “devotos” o devotee. Los estímulos para la abasiofilia suelen ser ortesis de brazo, sillas de ruedas, férulas para la espalda o las cervicales y otras prótesis usadas por gente con discapacidad física.

La acrotomofilia es una variante de los devotee, una parafilia consistente en sentir deseo sexual o preferencia sexual por alguien que tiene algún miembro amputado, o sea, el deseo sexual, en este caso, está ligado o es dependiente del muñón o muñones de la pareja. En el caso de sentir deseo sexual por las cicatrices, estaríamos hablando de estigmatofilia.

Woman in wheelchair

El origen de las parafilias por los amputados y cicatrizados se sitúa en la primera mitad del siglo XX. Debido a las dos grandes guerras vividas, las consecuencias físicas sufridas en los veteranos y la polio, se normalizó la sexualidad en personas “no normativas”. Más allá de la normalización de lo asexual o de su deseo, se convirtió finalmente en un fetiche.

Óscar* explica en un foro que desde una edad muy temprana está fascinado por las sillas de ruedas y sus usuarios (femeninos). “Cuando descubrí hace algunos años que no era la única persona que tenía fantasías tan raras, un mundo nuevo se abrió ante mí”.

Este tipo de fetichismo recibe el nombre de abasiofilia y lejos de ser una desviación sexual o una patología se trata de un gusto o preferencia como cualquier otra. Al fin y al cabo, ¿quién decidió que las sillas de ruedas o los bastones no eran sexys? Pueden dar más juego de lo que uno cree.

Más allá del atractivo que pueden suponer estas personas con discapacidad, existe una atracción por los dispositivos de asistencia. La silla de ruedas en este caso, sería un complemento o juguete sexual. De hecho, en muchos casos la silla de ruedas de la pareja no es sólo la que genera morbo, sino la suya propia. Óscar* asegura tener fantasías pensando que está (o tiene que estar) en una silla de ruedas.

Existen controversias alrededor de este tipo de fetiche, ya que hay quien pone en duda que se trate de una atracción sin más, sino que lleva detrás algunos aspectos más perversos como el asistencialismo, el morbo por “lo dañado, lo necesitado” o incluso el sometimiento. Sin embargo, hay quien prefiere darle la vuelta a la tortilla y usar sus muletas, sillas, grúas, en juguetes sexuales, en fetiches y disfrutar de ellos libremente. En este caso, serían las mismas personas con discapacidad las que se empoderan y toman las riendas.

La sexualidad es tan diversa como las personas somos, y cualquier persona tiene derecho a vivir una vida sexual plena. Sea en silla de ruedas o no.

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