Las mejores posturas si es la primera vez de tu pareja (pero no la tuya)

La cosa es sencilla: cuando salgas con alguien con menos experiencia que tú, procura dejarlo siempre en mejores condiciones que cuando lo encontraste. Ya sabes, como cuando acampas en un parque natural. Intenta dar ejemplo, prepara una experiencia inolvidable y, por favor, no dejes basura por todas partes. Si buscas la mejor forma de ‘guiar’ a tu pareja en su iniciación sexual, echa un ojo a estas posturas cuanto antes.

1. El rastrillo
La primera vez es algo que uno recuerda el resto de su vida. Si realmente deseas ser recordado/a como un ser especial, prueba esta postura. Mientras él se tumba boca arriba, ella se sube sobre él poniendo las rodillas a ambos lados de su cuerpo asumiendo la posición de montar a horcajadas. De esta manera él puede usar sus manos para frotar la vulva y ella controlar las embestidas. La imagen para el chico será de lo más sensual (el efecto ‘oh dios mío soy yo teniendo sexo’ está asegurado) y la chica tendrá la posibilidad de darle lecciones muy concretas sobre cómo le gusta exactamente que le toquen.

2. En dos tiempos
Con ella sentada en el regazo de su compañero, ambos se preparan para una sesión lenta de besos y preliminares. Incluso estando tan excitados que duréis dos segundos (lo cual es altamente probable) por favor mantened la calma, el juego acaba de empezar e iréis por turnos. Continúa besando a tu pareja y bajando poco a poco, un poco de sexo oral os pondrá a tono para terminar la partida.

Young attractive couple having romantic time in bed

3. El nado del cisne
Si es la primera vez de ella, puede sentarse en la cama con las piernas estiradas, mientras él se coloca en su regazo. La idea es conseguir una conexión íntima profunda mirándose a los ojos. El chico puede así acariciar el clítoris de su pareja mientras la chica agarra su pene simultáneamente. Aunque la primera vez es mejor turnarse. Un juguete erótico de doble estimulación también puede ser de ayuda en estos casos.

4. El tobogán misionero
El misionero es un clásico y lo es por una razón: siempre funciona. Pero si es la primera vez de uno de los dos, en lugar de asaltar y terminar rápidamente, que él comience despacio, lubricando bien la parte inferior de su pene y deslizándolo suavemente a lo largo de la vulva de ella, ‘preparando’ la zona, quedándose en la puerta pero sin llegar a entrar. La sensación será increíble para ambos y a él le ayudará a aguantar más tiempo. Esperad a que los dos estéis tan excitados que apenas podáis soportarlo, y luego dejadla resbalar lentamente hacia dentro.

5. El nudo del amor
Lo mejor de ser el primero para alguien es que estarás instruyendo a esa persona exactamente sobre cómo te gusta hacerlo y que te lo hagan. Si es de forma lenta y apasionada, ella puede tumbarse boca arriba y subir una pierna a la altura de la cadera de su compañero. Esta posición obliga al chico a moverse lentamente para disfrutar de un sexo intenso y pausado. La chica, por su parte, puede tirar de él hacia su cuerpo con la pierna si quiere más potencia de penetración o alejarlo suavemente buscando un ritmo menos profundo.

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