Las mejores posturas para un polvo rápido increíble

El tiempo apremia. Tenéis lo justo para un polvo apasionado y furioso, con posiciones enérgicas y rápidas. Toca una sesión de sexo intenso y breve, algo que no está ceñido a las parejas en las primeras etapas de la relación, sino a todas las que busquen poner una dosis extra de emoción.

En estos polvos de urgencia no caben los juegos previos, hay que ir ya precalentados. Y algo muy importante también a tener en cuenta: nada de perder minutos desvistiéndose, así que opta por la falda, deja el pantalón para otro día. Si el lugar lo permite, lo mejor para ahorrar tiempo son las posturas en las que lleguéis al orgasmo los dos a la vez.

Al estilo el cartero siempre llama dos veces. O lo que es lo mismo, la chica sentada sobre la encimera de la cocina (o la lavadora o la mesa del salón) y el chico de pie. El estímulo visual para él resulta brutal, superexcitante. Y para ella supone una penetración profunda muy placentera. El reto: poned el temporizador y terminar antes de que acabe el tiempo.

Kissing couple

De ahí al cielo. Vais a mil y no llegáis ni a la habitación, aquí mismo en la escalera, un lugar con su puntito, ya que da juego para muchas posturas. Por ejemplo, él sentado le penetra por detrás a ella que está encima dándole la espalda como en la postura del perrito. Otras: los dos de rodillas, ella unos escalones más arriba, él la penetra desde atrás; ella tumbada boca arriba  y él encima en la posición del misionero; él sentado y ella encima en cuclillas, frente a frente para comeros a besos. Si es una escalera pública, puede resultar aún más excitante, hay que ir a toda velocidad para que no os pillen.

Un buen punto de apoyo. Si estás en interior, lo suyo es una pared para que ella apoye las manos, incline la espalda hacia el suelo para que él la penetre desde atrás agarrándola con las manos por la cintura para acompañar en los movimientos (siempre rápidos e intensos). Una versión muy similar: los dos de pie, ella con la espalda sobre la pared (mejor aún si eleva una pierna o la apoya en una mesita o una silla) y él mirándola de frente. Si la diferencia de altura dificulta la posición, intentad igualaros con un elevador, un taburete o lo que ingeniosamente se os ocurra.

Al borde de la cama. Ella tumbada y él encima con las rodillas en el suelo o de pie (depende de la altura de la cama y de la longitud de sus piernas, claro). Esta postura permite un empuje rápido y poderoso y una penetración profunda y, al estar cara a cara, una conexión muy íntima entre los dos.

Lujuriosamente sentados. En el sofá, la silla de la oficina o el asiento del autobús (sí, hacerlo en público es algo cada vez más habitual, como muestran las imágenes publicadas en medios de comunicación. Las últimas, las de una pareja en un vuelo Manchester-Ibiza).
Esta posición es muy cómoda. La chica, sentada encima de él, controla la acción con sus movimientos pélvicos con una penetración profunda, mientras el chico puede disfrutar de las vistas y mordisquear y lamer los senos.

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