Las mejores posturas para que la mujer alcance mucho antes el orgasmo

El misionero es la postura más practicada por los españoles, y sin embargo, no se encuentra en la lista de las que favorecen o aceleran el orgasmo femenino. ¿A qué se debe? ¿Desconocimiento, rutina o indiferencia?

Un alto porcentaje de mujeres asegura no ser capaz de alcanzar el orgasmo durante el acto sexual, y sin embargo, ninguna de las posturas que se caracterizan por facilitar la estimulación de puntos clave aparece en la lista de las más practicadas.

No es necesario probar cada postura del Kamasutra hasta dar con la más adecuada. Estas cinco propuestas y todas sus aproximaciones os situarán, seguro, mucho más cerca del objetivo.

Ella se mece
La mujer se sitúa encima y es quien decide la velocidad y la inclinación. Ella rodea con sus piernas al hombre y se mueve arriba y abajo como si de una mecedora se tratase. Él se inclina hacia atrás para dejar libertad a su movimiento. Puede dejar sus piernas estiradas o cruzarlas un poco para facilitar la estabilidad.

Los pezones entran en juego
La mujer se coloca encima e inclina el cuerpo hacia su pareja de tal manera que la boca del hombre queda a la altura de su pecho.
La correcta estimulación de los pezones durante la penetración dispara el placer durante el acto sexual. Si a eso le sumamos que desde esa posición la mujer tiene el control del ritmo y la inclinación, las probabilidades de alcanzar el clímax se multiplican.

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Accesibilidad al clítoris
El hombre se sienta con las piernas estiradas y ella se sitúa encima, frente a frente. Esta vez la mujer se inclina hacia atrás de tal modo que su pareja tenga acceso directo al clítoris. La combinación de masturbación y penetración es una suma de sensaciones placenteras irresistible.
Está estimulación también es factible cuando la mujer se queda de espaldas a él, a horcajadas pero en dirección contraria. Deberá, de igual modo, inclinarse hacia atrás para que el hombre tenga acceso rodeándola con su mano.
Hay quienes descartan este tipo de postura porque impiden mirar a la cara a tu pareja, pero tiene la ventaja de la conexión de los cuerpos.

El roce hace al placer
El hombre coge en brazos a la mujer, y la balancea arriba y abajo manteniendo esa verticalidad. Ella le rodea con sus piernas y su clítoris queda expuesto al roce con la piel de su pareja.
Cualquier postura de este estilo, donde los dos torsos se mantienen unidos o paralelos muy próximos, es efectiva. Sin embargo, es importante que movimiento evite la extracción continúa del miembro.

La silla
El placer en este caso tiene tres vías de acceso. Por un lado, el morbo y la satisfacción lógica que produce cualquier elemento innovador: en este caso, una silla en lugar de la cama. En segundo lugar, la obligatoria proximidad de los cuerpos para mantener el equilibrio sobre el asiento y llevar a cabo un movimiento exitoso. Por último, independientemente de si la mujer se sitúa de cara o de espaldas al hombre, será quien lleve la batuta, lo que facilita la búsqueda de su satisfacción. Es recomendable que la silla tenga una altura adecuada, que le permita apoyar los pies en el suelo para impulsarse.

Elegid un par de trucos de esta lista para empezar. No os podréis creer haber vivido sin ellos.

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