Las fantasías sexuales que mejorarán tu verano

Tras el estrés de todo el día, por fin encuentras un rato de intimidad. Cierras los ojos, empiezas a tocarte dónde y cómo sabes que te gusta, y una imagen viene a tu cabeza. Una imagen que puede ser desde tu vecina desnuda, a una orgía ambientada en la antigua Grecia. Quién más y quién menos usa fantasías eróticas para sacar más jugo del autoerotismo, ¿pero las usamos también cuándo estamos con nuestra pareja? ¿Es sano fantasear?

La sexóloga María Esclapez afirma que “imaginar y fantasear es muy necesario en el sexo. El cerebro es el órgano sexual más potente de todos, así que cuanto más lo trabajemos, más desarrollaremos nuestro deseo sexual”. Siempre teniendo en cuenta que las fantasías sexuales no son lo mismo que los deseos sexuales. Es decir, podemos fantasear con querer ser forzadas por un forajido en la Edad Media, y no tener ganas ninguna de que nadie nos fuerce en la vida real. Sin embargo, podemos tener el deseo sexual de un trío con dos amigos, y al final acabar proponiéndoselo.

Pero, ¿en qué puede beneficiar a la pareja? Pues que si se da el caso de que llevamos años haciéndolo con la misma persona, podemos fantasear a que somos otros, así por variar. Desde el típico juego de la alumna mala y el maestro, o incluso el ser rescatado por una seductora vigilante de la playa, aunque sea en la piscina de casa. Cualquier cosa que ayude a dar variedad al asunto.

Además, según la sexóloga, “fantasear es buenísimo para calmar el estrés o la ansiedad, principales enemigos de las relaciones sexuales”. Para ello vale simplemente tener la idea en la cabeza, o realmente ambientarlo todo para vivir más la experiencia. Incluso podemos tener una cita temática en torno a nuestro deseo/fantasía.

Entering hotel room

En este sentido, el verano puede ser el momento ideal para poner en práctica esas ideas juguetonas que se nos han pasado más de una vez por la cabeza.  “El verano es la estación más apropiada para cumplir fantasías sexuales- apunta Esclapez-.  Las horas extra de luz nos sientan especialmente bien y esa felicidad se nota en el ambiente y se contagia; salimos de casa más motivados y predispuestos a pasarlo bien”.

¿Y cuáles son las fantasías más típicas del verano? Pues desde a jugar a seducirnos como dos desconocidos en la playa por la noche, para acabar teniendo sexo salvaje en nuestra propia habitación de hotel, a hacernos pasar por guiris despistados o viajeros exóticos y experimentados. Si bien la sexóloga opina que “las fantasías no vienen motivadas por la estación, si no por los gustos de cada persona”, lo que sí que es cierto es que “si una persona se imagina haciendo algo concreto en esta etapa del año, se imagine también el contexto que lo acompaña, en este caso el calor, la playa, la piscina, las fiestas nocturnas, etc.”

Así, quizás la fantasía no sean tanto los personajes, sino los lugares. El jacuzzi de nuestra habitación, una cala solitaria, una tienda de campaña o una barquita de pedales, en la que poder aprovechar el ritmo del oleaje.

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