Las 7 situaciones más incómodas para una mujer en la cama

No es una ley, pero parece existir consenso: estas son los miedos más habituales y las situaciones más desagradables o vergonzosas por las que pasan las mujeres cuando aún no tienen demasiada confianza con la persona con que se acuestan.

1. Mal olor
Ese día que te has olvidado ponerte el desodorante después de la ducha tienes el convencimiento de que todo el mundo lo va a notar y no puedes parar de olerte… Pues bien, hay quienes no se dan cuenta jamás de lo mal que huelen. Que llevar cuatro días sin ducharse debería servir como pista, pero no: no es así, no lo perciben. Tú, sin embargo, lo has notado sin necesidad de acercarte y poco te apetece comprobar si esa fragancia a perro mojado es extensible al resto del cuerpo. Te entendemos.

2. Depilaciones
¡Quién te iba a decir a ti esa misma mañana que ibas a acabar en su casa! Te habías plantado unos pantalones largos convencida de que nadie más que tú sabrías lo que esconden y te había preocupado poco ser consciente del look salvaje que apenas pueden tapar tus braguitas. Tenemos una buena noticia para ti: los exquisitos con el tema de las depilaciones son minoría. Casi siempre somos nosotras las más críticas con nuestro aspecto. Relájate, porque es poco probable que unos cuantos pelitos le espanten. Seguro que a él también se le ha pasado alguna que otra vez hacerse la cera antes de salir…

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3. Ruiditos
Qué poco eróticos son algunos ruidos en la cama. Por supuesto, no nos referimos ni a los gemidos ni a los muelles del colchón, sino a los que afloran de manera improvisada, sin que su propietario pueda controlarlos o frenarlos a tiempo. Concédeles la atención justa, tanto a los tuyos cómo a los suyos. A excepción del fallecido Kim Jon Il, todo el resto de la humanidad los ha experimentado y los experimenta en la intimidad y nadie, ni siquiera él, espera que tú seas la excepción.

4. Kilitos
Nos acompleja tenerlos de más o de menos, la cosa es no estar contenta con lo que una tiene. Si existe un cuerpo de tamaño y proporciones perfectas, probablemente el destino haya elegido a otro candidato para recibirlo. Nos pasamos la vida preocupados por la báscula y dejamos que nuestro complejo invada ámbitos donde lo único que debería preocuparnos es disfrutar. Si él ha llegado hasta ahí es porque lo que veía le gustaba, y no, por muy de negro que vayas vestida para disimular, no tiene la esperanza de toparse bajo tu ropa con el cuerpo de Irina Shayk.

5. Piel
Estrías y flacidez son otros dos grandes complejos de la mujer en la cama. El paso de los años, los cambios de peso o los embarazos dejan un sello que tiene fama de ser poco estético. Si el chico con el que vas a acostarte tiene algo de experiencia en esto de las artes amatorias, parece complicado que lo único que haya visto sean pechos redondos y pieles lisas y firmes.

6. Orgasmo
Miedo a no llegar, a no ser capaz de disfrutar como otras mujeres te cuentan que lo hacen. Miedo a que tu compañero te juzgue o se sienta culpable o impotente porque no hayas llegado. Las encuestas dejan claro hasta qué punto nos preocupa: cerca de un 60% de las mujeres fingen los orgasmos, y más de la mitad se sienten culpables al hacerlo.

7. Sexo oral y masturbación
De nuevo, el miedo a la insatisfacción de la pareja toma protagonismo en este punto. Aunque hay mujeres que se sienten incómodas en el papel pasivo, lo habitual es que les preocupe errar en el activo. Aunque se haya extendido el rumor de que “a todos los hombres les gusta lo mismo”, lo cierto es que cada nueva relación es un aprendizaje. Chicas, tranquilidad: ese temor a hacerle daño al chico, a no saber llevar el ritmo o incluso a no darle suficiente placer suele ser recíproco. A ellos también les parece un reto darnos placer.

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