Las 6 cosas que el dating online ha cambiado en el arte de ligar

Acuérdate: antes era todo mucho más emocionante. Llegabas a la barra del bar, te acercabas, llevabas un buen rato pensando cómo podías entrar a ese chico o chica, con qué frase ingeniosa podrías deslumbrarle para que se iniciase una conversación… Te sudaban las manos, y no digamos si alguien os había preparado una cita a ciegas: quedabais en un local, llegabas preguntándote cómo sería, si te gustaría o no… Pues todo eso, esa maravillosa magia, se acabó de un plumazo o más bien, a golpe de match.

Sí, las aplicaciones para ligar, el famoso dating online, ha terminado con toda esa emoción y esas mariposas en el estómago, si bien solo nos queda la que se siente cuando finalmente le vas a poner cara a esa persona. El flirteo a través de los móviles ha cambiado el otrora arte de ligar. ¿En qué? Te lo contamos:

Ya no tienes ni que acicalarte. Antes, para quedar, que si te duchabas, te ponías tus mejores galas, un buen perfume, un complemento que sabías causaba furor, aquellos zapatos… Ahora ligas desde el sillón, en pantuflas, con el pelo sucio, la camiseta de andar por casa y sin necesidad siquiera de ducharte. El ligar se ha vuelto muy cómodo. Demasiado quizás.

Careless young man

La emoción de no saber con quién has quedado se disipa.. Sí, antes íbamos a lo loco a vernos con alguien que puede ser incluso que no hubiésemos visto ni en foto. ¿Será guapo/a o feo/a? ¿Me gustará? Ahora todo eso no ha lugar: has visto al otro/a en todas posiciones, con todo tipo de ropa y en escenarios diferentes, que si playa, montaña, cuarto de baño.. Sí, puede haber mentido sobre su imagen en las fotos, pero es más difícil hacerlo hoy que antaño.

Se acabaron las buenas formas: antes se cuidaba cómo se entraba al otro/a, al menos, en la mayor parte de los casos. Se pensaban incluso los temas antes de abrir la boca, había que quedar bien, impresionar. Ahora no: desde el “ola k ase?”  a comentarios sobre tu físico (y en su mayoría no de caballeros), e incluso pasando directamente al tema de la “carne”. Como no hay filtro, olvídate de hablar (siempre generalizando) sobre la literatura rusa. Aquí se va al grano y a veces se va con el hacha en la boca. No hay tiempo que perder.

Es todo mucho más rápido: es inmensamente más rápido, no hay tiempo que perder. Es más: antes ligabas uno a uno, ahora se liga con muchos al mismo tiempo.

Sale gratis: en los inicios del dating online, las páginas webs eran de pago (ahora algunas siguen siéndolo). Con la irrupción de las apps de ligar, con Tinder a la cabeza, todo es gratis (y ya sabemos que lo barato sale muchas veces caro). Pero es que además, antes tenías que invitar a un café o una copa en el bar a la vez que entablabas la conversación. Ahora ni eso: puedes ligar sin gastar un solo duro. Ligar en tiempos de crisis.

– En los tiempos en los que no existían las redes sociales ni los móviles (o éstos estaban en manos de unos pocos), había lugar para la incógnita después de la cita, hubiera o no sexo. ¿Me llamará? ¿Volveré a verle? ¿Sabré algo de él/ella? Ahora no hay sitio para los interrogantes: sales de dudas en cero coma porque para eso están las cobras 2.0. Si no responde a tus mensajes pasado un tiempo prudente (no, no estamos diciendo que no contestó en los 30 segundos posteriores al envío del mensaje), te dio al match pero se quedó mudito.. es que no le interesas. Al menos ahora no se necesita una semana para pasar de la alegría a la desilusión, es casi inmediato.

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