Las 5 posturas lésbicas que vas a hacer aunque seas hetero

Cuando buscamos nuevas posturas para combatir la rutina sexual siempre nos encontramos que por un lado hay posturas para heterosexuales y por otro posturas para gays y lesbianas. ¡Hasta kamasutras se han creado para visualizar bien que en el sexo somos diferentes!. Yo hoy me he puesto rebelde y os digo que no. No siempre necesitamos posturas diferentes para disfrutar sexualmente.

Hay muchas posturas, clásicas y no tan clásicas, que modificándolas un poco y acomodándolas a nuestros gustos nos valen tanto para cuando tengamos sexo con alguien que tenga los genitales como los nuestros o diferentes. No voy a negar que en ciertas ocasiones las necesidades son diversas, pero que levante la mano quien no se sorprendió la primera vez que vio a una pareja de hombres haciendo un misionero. Aquí van las posturas, que por muy lésbicas que digan que sean, a ti también te van a gustar.

Corta y pega

Es todo un clásico del imaginario erótico lésbico, cuando le preguntas a alguien por el sexo lésbico en su cabeza aparecen dos mujeres haciendo las tijeras. No quiero quitaros la ilusión, pero… no es tan común como parece. ¿Por qué? porque nos es precisamente cómodo. La postura en sí no es la más cómoda del mundo, pero es que además con el roce fuerte los genitales se irritan por lo que puede ser una práctica para cambiar de postura pero no una de estar todo el encuentro hasta alcanzar el clímax.

Pero no vamos a negar que por la influencia del cine y el porno, da cierto morbo hacerlo de vez en cuando. Esta postura no sirve solo para las parejas lésbicas, las heterosexuales también pueden ponerla en práctica. El sistema es el mismo: ambos tumbados medio recostados abren las piernas y unen sus genitales. Puede haber penetración o no, eso ya queda a vuestra elección. Simplemente rozarse y jugar a moverse frotando los genitales es un juego muy estimulante.

Baba de caracol

Otra de las posturas que más nos gustan a las chicas que compartimos la vida sexual con otras chicas es la de rozar el pubis contra el muslo de nuestra compañera. Es una postura muy fácil y cómoda. Para hacerla más íntima o combinarla en vez de permanecer tumbada todo el tiempo una da las dos, puede sentarse o arrodillarse. La otra tan solo se contonea y ejerce un baile en el que desliza, presiona y estimula su vulva sobre el muslo de su pareja.

En la versión heterosexual es igual. Automáticamente habrás pensado que quien se roza es la mujer, pero no, hay que romper ese mito de que a los hombres solo les gusta meterla. A ellos también les pone mucho la estimulación por fricción, así que cualquiera de los dos puede ser quien se roce con el que presta su pierna. Éste tampoco pierde, está de observador pero tiene el privilegio de poder excitar a la vez otras zonas erógenas como por ejemplo los pezones.

Two girls on top of each other

Multiplica el 12

El 12 es una de las posturas clásicas de sexo oral para hombres. Ahora vamos a darle la vuelta. Las posturas sexuales que practican los heterosexuales también valen para las lesbianas, por ejemplo ésta. La postura es de lo más sencilla. Una persona está de pie, puede ser contra una pared o cualquier cosa que nos ayude a mantener el equilibrio y la otra se arrodilla. Le abre las piernas y puede comenzar una conversación de lo más interesante.
Modifícala rodeando a tu pareja con la pierna para acercarla más a tus genitales. Podéis usar a la vez juguetes sexuales y penetraros o simplemente dejar que los dedos exploren desde la vulva hacia atrás.

Tribadismo masturbatorio

El tribadismo, frotar ambos sexos, es una de las cosas que más gusta a las parejas lésbicas. No se necesitan las manos. Ejercer presión sobre el pubis o acariciarlo con alguna parte del cuerpo de la pareja es más que suficiente. ¡Esto también lo pueden hacer las parejas heterosexuales!
No todo en el sexo hetero tiene que ir de la mano de la penetración.

Una de las posturas perfectas para hacerlo es colocándose de rodillas, uno tras otro y rozar, el que está atrás, sus genitales con los glúteos de su pareja. Al mismo tiempo ésta puede tocarse o dejarse tocar. También se puede hacer con una cucharita acostada e incluso frontal. Si buscas algo más morboso, probad a hacer el mismo tipo de roce pero acostados boca abajo. ¡No valen penetraciones!

Díselo ahí abajo

El sexo oral es una de las prácticas que no entiende de orientaciones sexuales. Pero sí que las lesbianas lo practican de una forma diferente que cuando un hombre le hace un cunnilingus a una mujer. Una de las posturas en las que más se representa el sexo oral lésbico es en la que una permanece tumbada mientras la otra le coloca sus genitales sobre la cara.

También se hace en los encuentros heterosexuales, pero suele ser la mujer la que se posiciona arriba. Atribuimos esto a la logística, pero vamos a cambiarlo. Pongamos al hombre arriba y retiremos el pene. Esta vez el sexo oral no es para él. Los protagonistas van a ser los testículos. A veces cuando hacemos sexo oral a un hombre también los succionamos y chupamos, pero suelen quedar en un segundo plano, como algo accesorio. En esta ocasión son nuestro objetivo principal y estará vetado pasar la lengua por el pene.

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