La verdad (y nada más que la verdad) sobre los pezones invertidos

Cuando piensas en un pezón ‘ideal’ lo primero que te viene a la cabeza es un firme chupete o una turgente tetina de biberón pero no, no todos los pezones miran al cielo como señales inequívocas de perfección. Los pezones invertidos, los que apuntan hacia dentro, son en realidad más comunes de lo que piensas. Y no tienen por qué ser peores. Te contamos toda la verdad sobre estos grandes desconocidos.

1. Los pezones invertidos suelen ser genéticos y se deben a un conducto lactífero más grueso, corto o subdesarrollado de lo normal. Estos conductos conectan la glándula mamaria con el pezón y permiten el paso de la leche. Cuando se acortan genéticamente, tienen un efecto de anclaje en el pezón que hace que se retraiga hacia el seno. En el caso de que sea congénito, el problema real es tan sólo estético. No tener los pezones en su sitio puede preocuparte cuando el estímulo sexual no es el mismo y la lactancia se hace difícil.

2. ¡No estás sola! Las estimaciones varían, pero un estudio de 1997 sobre la lactancia materna demostró que entre un 10 y un 20% de las mujeres tienen los pezones invertidos en algún grado.

Female breast mammal

3. No debes preocuparte. Los pezones invertidos rara vez son un signo de cáncer de mama, pero si observas una inversión repentina del pezón cuando siempre los has tenido hacia fuera, coméntaselo a tu médico. Es recomendable consultar con un especialista cada vez que haya un cambio en la apariencia de tus senos o pezones, solo para asegurarte de que no requieran una evaluación adicional como una mamografía o un ultrasonido.

4. Un piercing en el pezón a veces puede ofrecer una mejoría temporal. Algunas mujeres se hacen perforaciones en los pezones para sacarlos hacia fuera. Esto puede ser útil para elevar el pezón y estirar los conductos internos, lo que en algunos casos puede proporcionar cierto grado de mejoría. Sin embargo, una vez que se extrae el pendiente, el pezón podría retraerse de nuevo. Además, como ocurre con todos los piercings, un anillo en el pezón conlleva un conjunto de riesgos como crear tejido cicatricial adicional que empeora los pezones invertidos.

5. La lactancia puede ser más difícil si tienes pezones invertidos. Eso es cierto. Los conductos por donde pasa la leche materna funcionan de manera normal en este tipo de senos, sin embargo, que el bebé se enganche en los pezones planos o invertidos puede llegar a ser complicado. Tranquila, existen técnicas que te ayudarán a conseguirlo llegado el momento. Es más, a veces los pezones invertidos dejan de retraerse durante el embarazo. Cosas de la naturaleza.

6. Hay opciones quirúrgicas para reparar los pezones invertidos. La operación más sencilla divide los conductos que provocan que el pezón se meta hacia adentro y se pueden hacer incluso antes del periodo de lactancia. Se trata de una pequeña intervención con anestesia local en la que se corta el ligamento y los conductos que tiran hacia abajo del pezón impidiéndole salir y una vez que se corrigen el problema no tiene mayor importancia.

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