La única manera de mantener viva una pasión

Me pregunto si hay algo más triste que una pasión consumida, más desolador que la  indiferencia  cuando  crece en las ruinas de la atracción.  Qué tristeza producen los cuerpos de miembros entrelazados cuando pasan a ignorarse espalda con espalda, qué hastío las pulcras camas, perfectamente hechas, donde antes se rompían somieres. En su delirio, los amantes siempre creen eterna su pasión,  dan por hecho su deseo porque es algo que les ha sido regalado, e ignoran que la indiferencia acecha y que mantener esa hoguera encendida es un trabajo que les atañe.

Y cuando la pasión desaparece, se viene abajo el castillo de naipes. No hay relación romántica, por mucho peso muerto que la sujete, que pueda sostenerse sin que la apuntale el sexo. No falla, una relación sin sexo es una relación herida de muerte que no tarda en perecer. Demasiadas veces, de cara a la galería se mantiene el paripé de esas relaciones sin sexo, pero son relaciones que,  por mucho que sonrían en cenas de amigos, por mucho que se vayan de vacaciones juntos o compartan cuenta bancaria, en realidad están muertas.

Son relaciones zombies que en ocasiones se mantienen en pie durante años, generalmente hasta que uno de los dos es traído de vuelta a la vida por otra pasión y se larga a recuperar el tiempo perdido, mientras la otra mitad reacciona como si le hubiesen robado la cartera.

Couple Getting Intimate On Rug In Living Room

Si las parejas diesen tanta importancia al sexo como se la dan a pagar la hipoteca, serían prácticamente indestructibles. A nadie en esta sociedad bancarizada se le ocurriría dejar de pagar los plazos de la hipoteca, y quienes no pueden atender la cuota centran en el problema todos sus esfuerzos hasta resolverlo. Sin embargo, si la misma pareja deja de tener sexo,  hace como si no pasara nada. Me pregunto quién querría conservar una casa deshabitada por la pasión.

La única manera de mantener viva la pasión es practicándola, si dejas de hacerle el amor a la pasión, muere. Hay que practicarle el boca a boca regularmente y sin descanso, antes de que la desgana ocupe el lugar que un día ocupó el deseo.

Y entonces puedes ahorrarte hacer intentos patéticos para arreglarlo y parecer un anuncio televisivo, como el de esos dos pánfilos con pinta de no haber echado un polvo decente en su vida, hablando de darse masajitos con geles de colores.

Porque cuando llega ese momento, lo vuestro ya no se  arregla ni yendo a Lourdes. Cuando la pasión se va, se va. Y no hay fluido sintético, por mucho colorante que le pongan, que resucite una relación muerta.

“Lo peor del amor, cuando termina,
son las habitaciones ventiladas,
el solo de pijamas con sordina,
la adrenalina en camas separadas” (Joaquín Sabina)

Click aquí para cancelar la respuesta.