¿La química está sobrevalorada?

Conoces un chico o una chica y, al instante, las mariposas revolotean por vuestros estómagos, os encontráis mutuamente súper atractivos, os atraéis tanto que estáis deseando tocaros, acariciaros y besaros, e impacientes por tener relaciones sexuales. Esa atracción natural o compatibilidad inicial “se llama así precisamente porque la química cerebral es la responsable de todas esas emociones que produce el amor. La química regula todos los procesos y dirige nuestras conductas”, explica Héctor Galván, Psicólogo Clínico y Sexólogo y Director Clínico del Instituto Madrid de Psicología   Pero, ¿es tan importante para iniciar una relación? ¿Y para continuarla y que perdure en el tiempo? ¿Está sobrevalorada?

Está claro que resulta muy importante, sobre todo al iniciar una relación, porque “es precisamente la responsable de que la iniciemos y nos sintamos atraídos y “atrapados” por la otra persona. Sin embargo, ese cóctel de emociones, enamoramiento o primera fase del amor,  tiende a transformarse con el tiempo. En ese punto, la química cerebral actúa de distinta manera y hemos de aprender a vivir la relación desde otra perspectiva. Cada fase del amor activa unos mecanismos cerebrales distintos y provoca que nos sintamos de una manera u otra”, señala Galván.

Couple in love, enjoying the summer time by the sea.

Pero algunas personas se guían por esta atracción para buscar pareja, hasta el punto de que si no se da al primer vistazo, descartan a ese candidato/a y pasan página. Piensan que una buena relación necesita química instantáneamente. No se dan tiempo para intentar que surja a medida que se van conociendo. Porque si solo existe química entre los dos, difícilmente va a funcionar. “Si hablamos de química como sinónimo de complementarse, compaginar y encajar con el otro, es algo fundamental en cualquier punto de la relación. De las “mariposas en el estómago” pasaremos al apego, relajación y felicidad de mantener una relación de pareja estable. Sin embargo y de diferentes maneras, la química siempre estará ahí”, señala el experto.

Que esa atracción sexual no surja nada más conocer a alguien, no significa que no aparezca en un futuro. Las parejas sin esta magia inicial que duran en el tiempo basan su relación en otros ingredientes, como la compatibilidad, tener intereses y objetivos comunes, el compromiso o el cariño. Aunque a veces los polos opuestos se atraen, con química pero sin compatibilidad la relación muy probablemente esté abocada al desastre.

“Una relación de pareja funciona y es estable en la medida en que satisfaga las necesidades de sus dos miembros. Nos referimos tanto a necesidades emocionales, psicológicas, intelectuales y físicas. Por ese motivo, si englobamos estas necesidades en lo que todos entendemos por química, podría decirse que sin química, la relación no perduraría. Sin embargo, hay parejas que funcionan aun fallando en alguno de los anteriores aspectos, por ejemplo en el caso de relaciones donde predomina el compromiso y el cariño, pero la química sexual ha quedado en un segundo plano”, afirma Galván.

Como ves, la lujuria instantánea no siempre se convierte en amor. Si al principio de conocer a alguien no fluye esa tensión sexual, puede construirse con el tiempo, tal vez menos intensa y física pero más sólida a largo plazo o más vinculada al intelecto o al romanticismo que al sexo.

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