La doble penetración, ¿mito o realidad?

Como el porno es rey en la Red, no te sorprenderán las escenas en las que una chica es penetrada al mismo tiempo por dos hombres, sea en su variante anal o vaginal. Y como el porno elaborado por hombres es mayoría, esta imagen nos da a entender que es una práctica muy común y además, muy deseada por las féminas. Vamos paso a paso: no hay que olvidar que el porno es ficción y que quizás no debiéramos inspirarnos en él para aprender sobre nuestra sexualidad. O mejor dicho: eliminemos ese “quizás” de la frase anterior. La doble penetración existe, claro está, pero para hablar de ella no nos vamos a referir a la película X que viste el otro día sino que acudimos a una sexóloga. ¿A qué nos referimos cuando hablamos de doble penetración? Se trata de una práctica sexual con tres variantes:

1×2
“Una persona es penetrada con un pene, unos dedos o un objeto por dos orificios de su cuerpo a la vez, de modo que se trata de estimular el ano y la vagina a la vez, la boca y el ano, la boca y la vagina…”, explica Esperanza Gil, de Sexualmente.

2×1
Cuando se introducen los dedos, el pene o un objeto a la vez, en un solo orificio.

2×2
Cuando dos personas mutuamente estimulan un orificio de su cuerpo con un dildo.

Aunque la doble penetración suele aparecer típicamente en el contexto de un trío y, más habitualmente, de dos hombres con una mujer, esta puede ser practicada por personas de cualquier género, tanto a solas como en compañía. “De hecho, una buena recomendación para iniciarse en casi cualquier práctica erótica nueva es hacerlo a solas, desde la tranquilidad, a nuestro ritmo, para degustar y digerir esas nuevas sensaciones sin presiones así como para conocer las reacciones del propio cuerpo ante esa nueva forma de estimularlo”, comenta.

Intimate couple having sex on bed

Otro factor indispensable para disfrutar de ello es que lo deseemos de verdad. “Muchas veces he escuchado eso de “si no lo pruebo no sé si me gustará” pero la experiencia me dice que si una persona se enfrenta con temor a una práctica sexual nueva, es muy probable que la viva con tensión de forma que acabe por resultarle molesta e incluso dolorosa. Por ello, lo ideal es que surja de una apetencia o motivación propia. Esto es, que obtengamos un beneficio propio cuando la practiquemos, ya sea porque piense que va a ser muy placentera para mí mismo/a, para cumplir una fantasía, etc”, añade.

Y ahora vamos con los mitos sobre esta práctica, porque si sobre la alimentación existe mitología, imaginad sobre el sexo.

– Todas las personas desean probar la doble penetración. Pues no amigas, no, esto no funciona así. “Lo que resulta excitante a una persona puede que a otra no le agrade o incluso le de miedo. Por ello, no hay que dar por hecho que a todo el mundo le gusta y va a estar dispuesto/a a ello. La clave es proponerlo y respetar los límites de tu pareja de baile”.

Doble penetración, doble placer. “Si bien es cierto que los orificios de nuestro cuerpo están repletos de terminaciones nerviosas susceptibles de ser estimuladas, el sexo es algo más que pura física y si existen ciertas inhibiciones o reparos en realizar una práctica, puede que esas sensaciones placenteras no se vean multiplicadas”.

Cuanto más grande es el objeto que use para penetrar, mejor. No siempre es así. De hecho, el cuerpo tiene unas capacidades pero también unos límites que se deben conocer para disfrutar de un sexo placentero y seguro.

La penetración es más placentera si es más fuerte. Lo ideal es ir poco a poco para procurar que el cuerpo se vaya adaptando. Una vez el orificio está dilatado y bien lubricado, podremos aumentar la frecuencia e intensidad de la penetración. recuerda que el objetivo es siempre el placer compartido.

No hace falta utilizar lubricante. En el caso de la penetración anal resulta indispensable lubricar de forma artificial, ya que el ano no dilata ni lubrica por sí solo. Lo haremos preferiblemente masajeando la zona con un gel lubricante fabricado a base de silicona.

Los juguetes sexuales se deslizan fácilmente. El uso de estos objetos de placer requieren de mucha comunicación en pareja, ya que la velocidad y fuerza de la penetración ha de regularse teniendo en cuenta a la persona que la está recibiendo. También el ángulo con que se introduce el juguete es importante, pues cabe recordar que ni la vagina ni el ano son una vía de acceso recta.

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