Instagram, el Grindr de los gays recatados

Allá por el año 2009, después de que la segunda generación de iPhone integrara GPS, el israelí Joel Shimkai tuvo la idea de crear una aplicación para móviles que permitiera encontrar otros chicos que se encontraran en las proximidades. Fue así como nació Grindr, una de las aplicaciones de citas gays de mayor éxito en el mundo con más de 5 millones de usuarios.

Poco a poco fueron apareciendo otras como Bender -ahora Wapo-, Manhunt, Bear o Scruff, dependiendo de los gustos o apetencias sexuales. También se fueron actualizando a la geolocalización otras como GayRomeo, Bakala o Gaydar, aparecieron otras para chicas como Brenda, o para heterosexuales como Tinder, OK Cupid o Adopta un tío.

Pero, además de estas aplicaciones, en los últimos tiempos también se están utilizando otras cuya función no es precisamente esa. De ahí que Instagram y Twitter también estén siendo utilizadas para conocer a nueva gente, o directamente, para echar una cana al aire. La diferencia está en el modo de utilizarlas y en la actitud.

Y así, los que han asumido que hay que aprovechar las nuevas tecnologías para sacar los instintos más primarios a pasear, directamente se crean perfiles en Twitter con un alto contenido sexual aprovechando que esta herramienta no cuenta con prohibiciones para este tipo de contenidos. De hecho hay usuarios que no tienen problemas en subir fotos desnudos, de sus miembros o practicando sexo. Es decir, no se andan con tonterías. Van a lo que van.

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Es más, solo hay que echar un vistazo a Twitter para encontrarte con estos perfiles e incluso conversaciones públicas entre ellos en las que quedan para encontrarse y, hablemos claro, FOLLAR. También se encuentran perfiles en los que se ofrecen felaciones gratis a domicilio, vídeos con las últimos encuentros y, cómo no, heterosexuales curiosos o con novia.

“Corridón esta mañana! RT si lo quieres en tu cara!”, escribe uno de estos usuarios. “Mirad que dura está! Si llega a 50 RT subo vídeo corriéndome”, dice otro. “Mmmmm que polla más rica yo te la mamaba y sacaba toda la leche”, le contesta uno de sus followers, en cuyo perfil se describe como “morboso vicioso loco por las pollas de todos los tamaños y colores culos ricos, no tías solo machos más de 18”.

“Utilizar Twitter para buscar diversión tiene un punto de vicio, excitación y por qué no decirlo, de exhibicionismo. En el fondo sabes que no deja de haber mirones que se excitan con tus conversaciones, con tus fotos. Y además encuentras gente tan morbosa como tú”, explica uno de estos perfiles que prefiere guardar el anonimato.

Por otro lado, aquellos enemigos de este tipo de aplicaciones y, que en muchas ocasiones miran mal o hacen comentarios negativos sobre los que sí las utilizan, prefieren ir de recatados utilizando aplicaciones como Instagram. Algunos son fáciles de descubrir y seguro que más de uno de vosotros se ha encontrado con ellos. ¿Cómo se comportan estos usuarios más recatados en Instagram? Los reconocerás porque son aquellos que se vuelven como locos a dar a me gusta a tus fotos, ya sean del presente o del pasado.

Con esta llamada de atención esperan que acudas a su perfil y si te gusta, le devuelvas el follow y algún que otro me gusta a sus fotos. Así es más sencillo mandar un mensaje privado para empezar a coquetear. Lo que viene después, ya lo sabemos todos. Es decir, es como aquellos usuarios de Grindr que inician conversación buscando lo que surja, pero en realidad lo que surge es un polvo.

“En Instagram no se va tan a saco como en Grindr. Recuerda más a cuando vas a la discoteca y miras a un chico, tonteas. Parece que se ha perdido la sorpresa de desnudar a un chico”, explica Jaime (nombre ficticio). “Y suena mucho mejor un: ‘nos conocimos en Instagram’, ¿no crees?”.

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