¿Influye el tamaño de la vagina en tu vida sexual?

Vayamos al grano. La feliz respuesta a esta pregunta es, simple y llanamente, no. Así pues, siempre es un buen momento para descubrir que esta obsesión por el tamaño de los genitales que llevamos arrastrando desde que tenemos uso de razón, es una imposición más de un sistema dispuesto a medirnos constantemente. Tampoco el tamaño de tu pene influye decisivamente en la calidad de tu vida sexual ni en el placer que recibas a través del coito, pese a que, en palabras del psicólogo y sexólogo Alberto Álamo, “existe muchísima desinformación al respecto, y mientras muchos hombres viven acomplejados porque consideran insuficiente el tamaño de sus penes, muchísimas mujeres no saben cómo funciona su vagina”.

¿Y cómo funciona? “Hay que diferenciar entre el primer tercio de la vagina, que comprende aproximadamente desde los genitales externos hasta unos 3-5 cm, y después los otros dos tercios, que pueden llegar hasta los 8-11 cm, aunque en estado de excitación pueden alcanzar fácilmente los 16 cm”, asegura Álamo. La parte de la vagina que proporciona placer “tanto a las mujeres como a los chicos con vagina” es siempre el primer tercio, que tiene una musculatura específica, diferente al resto. “Es una musculatura que se puede contraer y expandir de forma voluntaria, y que, por decirlo de alguna manera, se adapta perfectamente a cualquier pene”.

La buena noticia es, en este caso, que cualquier pene puede “dar placer” –Álamo asegura que no le gusta esta expresión, pero para que nos entendamos– a cualquier vagina, de manera “que con un pene que alcance los seis centímetros en erección cualquier mujer o chico con vagina puede sentir placer”. Esto significa que todos los mitos acerca del tamaño del pene para “rellenar”, dicho llanamente, al completo la vagina son eso: mitos. “De hecho, puede ocasionar más problemas un pene grande, que según en qué posturas puede provocar molestias en vaginas de un tamaño tirando a pequeño, que un pene pequeño, que siempre acabará cumpliendo su función”.

Close up on female's body, pubes covered with flower.

Para que entendamos cómo funcionan las dos partes diferenciadas de nuestras vaginas, Álamo pone un ejemplo muy gráfico: los tampones. Cuando nos ponemos uno y llevamos con él unas cuantas horas, el tampón se empapa y empieza a molestarnos, ¿por qué ocurre eso? “Se desliza hacia abajo y roza la parte de la musculatura vaginal que tiene sensibilidad: es ahí cuando nos molesta”.

Una vez aclarada esta confusión que afecta incluso a muchas personas que han practicado mucho sexo y arrancado unas cuantas hojas del calendario, conviene arrojar un poco de luz en otras cuestiones acerca de la vagina, esa gran desconocida si tenemos en cuenta la cantidad de literatura que se ha generado sobre el pene. “La vagina es el orificio, y la vulva es el genital. Hay tantos tipos, formas y tamaños de vagina como los hay de penes, de pechos, de culos o de cualquier otra parte del cuerpo, y de hecho aceptar y reivindicar la diversidad es fundamental para tener una vida sexual plena”, explica Álamo. “Muchas mujeres, debido ni más ni menos que a la forma de su vagina, tienen más o menos dificultades para alcanzar orgasmos vaginales, en muchas ocasiones es una cuestión puramente fisiológica”.

¿Y qué hay de cierto en que la musculatura vaginal pierde firmeza tras haber tenido un parto vaginal? Según Álamo, gran parte de mujeres se recuperan bien tras el parto y las vaginas vuelven a su estado original en poco tiempo, siempre con la ayuda de ejercicios de suelo pélvico si es necesario. En cualquier caso tampoco conviene dar excesiva importancia al tamaño, a la firmeza y a las relaciones sexuales basadas en el coito. Para Álamo, el sexo es otras muchas cosas y es fundamental explorar nuevas fuentes de placer más allá de la penetración. Siempre, por supuesto, bajo la premisa de que no, el tamaño no importa.

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