Higiene genital, ¿quiénes la cuidan más, las mujeres o los hombres?

Dicen que la cara es el espejo de alma, y quizás por eso, nos gastamos un dineral en cremas y maquillaje para mostrársela al mundo. Sin embargo, a la hora de valorar a un compañero/a sexual, puede que también nos fijemos en el estado e higiene de sus genitales. Y es que la higiene empieza desde abajo. Un factor que no todos valoran como deberían.

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Si además de cuidar tu salud, y evitarte más de un disgusto, quieres estar seguro de no perder una buena sesión de sexo por no haberte acicalado como deberías, no pierdas detalle:

Para ellas:
Laura Cámara, enfermera especialista en Obstetricia y Ginecología, explica que las mujeres, más que por defecto, pecamos por exceso. Lo que se traduce en que nuestra obsesión por el olor nos hace lavarnos demasiado.  “Los genitales tienen fama de estar sucios, pero no es así. Al contrario, tienen una lubricación natural que no hay que eliminar”. Por eso insiste en que con una vez al día es suficiente. Pero si hay que lavarse de más, sobre todo durante la menstruación, es preferible usar solo agua en las sesiones extra, o por lo menos siempre usar jabones suaves. Ojo con los geles, que resecan.

Otro dilema es la depilación genital y es que para acicalarse “tenemos que elegir un método que sea poco agresivo para la piel de la zona vulvar, que es muy sensible”. Si somos de las que nos gusta estar a la moda y creemos que es mejor no tener ni un pelo de tontas, la experta recuerda que “el vello genital cumple una función de protección de la zona. Así que si lo quitamos, nos exponemos a más irritaciones, por ejemplo, con el contacto con ropa y costuras, o incluso durante nuestras relaciones sexuales”.

En cuanto a los temibles, y no por ello menos comunes, picores a causa de los hongos, Laura Cámara da su receta: “Usar ropa holgada y de algodón; no lavarse en exceso y  no abusar de los salva slips”. Además, podemos contrarrestar el efecto de los antibióticos, que suelen producir candidiasis, tomando probióticos.

Para ellos:
José Mª Pomerol, especialista en Andrología y Urología, afirma aquello que más de una vez hemos descubierto, por desgracia, en nuestra práctica diaria: “Bastantes hombres no son suficientemente cuidadosos con la higiene de sus genitales”.

Más allá de tratarse de una cuestión de etiqueta, que también, no hay que olvidar que sus partes más íntimas también pueden verse afectadas por sudoración, escapes de orina, y sobre todo, por el llamado esmegma. Esto es “una secreción blancuzca, espesa  y con un fuerte olor característico, procedente de las células del glande y de la parte interna del prepucio”, que sobre todo, en el caso de los hombres no circuncidados u operados de fimosis, hay que esmerarse en lavar con agua y jabón. De no ser así, “puede ser causa de inflamaciones tanto del glande (balanitis) como del prepucio (postitis) o ambos (balanopostitis)”.

El tema es mucho más serio de lo que parece, ya que según el urólogo “la ausencia de una higiene adecuada también puede ser un factor predisponente al cáncer de pene”. Por todo ello, además de limpiar con papel las gotas restantes de orina, y de un lavado diario, aconseja vigilar síntomas como “cambios de coloración del glande y el frenillo, así como ulceraciones que den lugar a molestias o dolor durante las relaciones sexuales”.

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