Hablemos de locuras: ¿te suena el tampvodka?

Con las navidades llegan las vacaciones escolares y con ellas las clásicas quedadas de jóvenes, muchos de ellos menores, que practican el botellón al aire libre. Hace algunos años se detectaron algunas peligrosas y nuevas prácticas para beber sin que los padres lo detecten, porque no deja olor, son los llamados botellones “invisibles”, que en muchos casos acaban con los chavales en las salas de urgencias de los hospitales. Se llaman eyeballing, oxy shots y tampodka o “tampax on the rock”.

En el primer caso, el eyeballing  se trata de beber directamente aplicando el licor sobre un ojo abierto, como un colirio común, una práctica brutal que acaba con las córneas dañadas, dolor de ojos e incluso puede provocar ceguera, pero nunca logra emborrachar porque la cantidad de alcohol que se puede ingerir por los conductos lacrimales es mínimo.

El tampodka, construcción de las palabras tampón y vodka, se puso de moda hace cuatro años cuando seis blogueras norteamericanas experimentaron esta práctica con diferentes consecuencias en su cuerpo.  ¿Cómo funciona? Parece simple, se empapa un tampón en cualquier bebida alcohólica y se introduce, en el caso de ellas en la vagina, y en el caso de los hombres por vía rectal, en el ano. Se trataría de emborracharse sin que la bebida pase, por el estómago.

Menstrual cup
Danielle Crittenden, bloguera de The Hufftington Post, fue una de las pioneras que probó en 2011 este método para emborracharse y contaba su experiencia, que resultó frustrante, en un divertido artículo titulado “Bartender, a dirty Martini with a tampon” (Camarero, un Martini sucio con un tampón”. Crittenden aguantó durante 10 minutos antes de extraer el tampax y explicó que “tanto de pie como sentada el escozor eran insoportable”.

La teoría sostenía que, debido a la gran irrigación de la zona, el alcohol pasaría directamente al torrente sanguíneo. En 2013, cuatro jóvenes asturianas de entre 14 y 19 años, ingresaron en urgencias de un hospital con lesiones vaginales y con síntomas de alcoholemia, aunque sus amigos aseguraban que no habían bebido absolutamente nada.  “No es ninguna broma, porque se pueden provocar daños serios en la zona vaginal”, advertía entonces el doctor Eduardo Carreño, que dirige en Gijón una clínica para el tratamiento de las adicciones.

Según un estudio titulado “Escolares y alcohol”, realizado por el ministerio de Sanidad español, entre chavales de los 14 a los 18 años, el inicio del consumo de alcohol en nuestros jóvenes es a los 13,8 años y el consumo semanal como adicción surge a los 15 años. Ocho de cada diez ha consumido alcohol en el último año y 7 de cada 10 en el último mes, además, 3 de cada 10 refiere haber hecho botellón y consumido más de cinco bebidas en dos horas en el último mes.

Así que el tampodka no parece un mito ni una leyenda urbana, aunque sí es cierto que todavía no es una práctica muy extendida.

Los orígenes del tampodka se remontan a 1999, según las webs Snopers y Urban Legends, aunque ninguno de los casos registrados nunca fueron confirmados por autoridades médicas. Sin embargo, todas estas nuevas prácticas temerarias, ya tienen denominación  médica, la borrachorexia o binge drinking, el atracón de bebida porque sí, una práctica que, según el citado estudio de Sanidad, 850.000 jóvenes españoles han experimentado en el último año.

Ni siquiera las blogueras estadounidenses se pusieron de acuerdo con los resultados de su experimento, ya que todas referían comportamientos diferentes, aunque los profesionales médicos insisten en que es prácticamente imposible emborracharse con el alcohol contenido en un tampón, unos 44 mililitros en el mejor de los casos.

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