¿Hablamos de mitos sexuales inconfesables? Aquí van unos cuantos

Samantha Fox, Tom Cruise, Johnny Depp, Claudia Schiffer, David Beckham, Giselle Bündchen… Cada época tiene sus mitos sexuales y eso es así. Vale, siempre podemos ponernos dignos y manifestar que, bueno, que Brad Pitt o Angelina Jolie no son para tanto, pero que nuestro Josechu o nuestra Mari Carmen son pata negra… Queda muy bien eso de ser un outsider en cuanto a los gustos sexuales, pero, amigos, no cuela. Tan solo hay que hacer el test de la carpeta: ¿Está Andrés Velencoso forrándola? SÍ ¿Está tu novio Mariano? Pues va a ser que no… No obstante, a lo largo de nuestra procelosa existencia, te encuentras a gente que te confiesa que sus mitos sexuales son personajes que, ehm, serían, digamos, alternativos. Aquí van algunos ejemplos.

Ángel Acebes. Empezamos fuerte. Fue Patricia, de 23 años, la que en quinto de carrera pronunció un “Acebes me pone” que heló los corazones de todos los presentes. Cualquier político hubiera sido complicado de asumir, la verdad, pero lo cierto es que nadie de los presentes estaba preparado para semejante bomba.

Alfonso Guerra. Seguimos en el entorno de la política. A Pilar, periodista de más de 50 años, le molaba el icono del Psoe. “Tan delgadito, con ese carisma, no me preguntes por qué, pero me ponía y aún hoy, pone mucho”. Lo dicho, para gustos, colores.

Myths or Facts Concept

Arancha Sánchez Vicario. ¿Hasta qué punto puede ser erótico un triunfo en un torneo? Que se lo pregunten a Mario, de 45 años, que tenía apenas 18 cuando la tenista ganó Roland Garros. Lo que siguieron fueron calores nocturnos a una edad, la verdad, muy mala.

Fofito. Si nos ponemos a buscar un mito erótico en el clan de los payasos de la tele, la opción más lógica quizá sería la de Emilio Aragón pero a Pedro, de 40 años, algo le ocurrió con Fofito en su más tierna infancia que no ha podido llegar a superar. Pero está en ello, nos consta.

La Gioconda. What the fuck? Una cosa es tener el Síndrome de Stendhal (es decir, quedarse arrebatado por el arte y la belleza) y otra muy distinta es la de ponerse cachonda con un cuadro. Le pasa a María, de 37 años, cada vez que ve, aunque sea en un inocente libro de arte, esta obra de Leonardo Da Vinci.

Karlos Arguiñano. A Marta, de 39 años, la pasión por el cocinero le viene de lejos. No es que lo considere un señor atractivo, NO. Es que cada vez que sale por la tele se quiere comer la pantalla y se le suben los colores como si fuera la mismísima Heidi.

Aramis de D’Artacan y los 3 Mosqueperros. “Es que estaba buenísimo”, dice Jaime, de 42 años, sobre un dibujo animado. Que era un perro. Y que, además, era de los secundarios. Demonios, si es que estamos descontrolados.

Hristo Stoichkov. Uy, uy, uy. Un momentito porque lo que dice Sonia, de 39 años, igual no se puede reproducir aquí. “Cada vez que lo veía en pantalón corto, con ee toque de macarra absoluto, insultando a un rival o arremetiendo contra el árbitro, notaba, oh bendita ilusión, como un fuente manaba dentro de…”. BASTA.

Torrente. Pepe, de 37 años, adora a los osos. Pero él va un paso más allá en su amor por los modelos masculinos velludos y de tamaño generoso. Reconoce que lo de Torrente “es una desviación”, pero defiende que “no pasa nada, porque no es un personaje real”. GLUPS.

Tom Hanks. ¿En serio? ¿De verdad alguien puede tener como mito sexual a Tom Hanks? ¡Ni siquiera cuando era joven! A Ane, de 34 años, le pasa algo con este actor que no puede explicar. “Creo que es porque me recuerda a mi padre”, admite, mientras reconoce que ver Big o Forrest Gump (sí, Forrest Gump, también) es para ella como para otros bucear por You Porn.

Gila. ¡Ja,ja,ja,ja! Nos reímos porque nos acordamos de este genio del humor y, claro, no podemos hacer otra cosa pero a Rebeca, de 37 años, le recomendamos que se lo haga mirar. Aunque explica que hay más humoristas que le provocan ese efecto térmico: “En especial Javier Cansado o Leo Harlem”. Bueno, hija, es que la risa es muy terapéutica.

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