Guía sobre los cachetes eróticos

A ver, aclaremos conceptos: no, no estamos hablando de dar un guantazo en la cara, sino del típico cachete erótico que se da en las nalgas (o nalgada, conocido así en algunas latitudes). Y ojo, a algunas mujeres les gusta y a otras no (y esto vale también para ellos, que las nalgas femeninas no tienen el monopolio del cachete erótico).

Así que primera premisa: se pregunta si gusta o no, salvo que lleves muchos años con ella/él y lo tengas claro meridiano. No vaya a ser que sueltes un cachete erótico y te encuentres con esta vez sí, uno en tu mejilla y tu ropa en la puerta. Aclarado este punto, vayamos pues con esta guía veraniega sobre los cachetes eróticos porque los hay de distinta clase.

El cachete neófito: es decir, el cachete amateur, el que da la persona que nunca antes dio alguno. Como hemos dicho en el párrafo superior, cerciórate antes de que a tu pareja le gustan estas prácticas, no vaya a ser que quien se lleve una sorpresa seas tú. Este es un cachete inseguro, suave o fuerte, según la intensidad del que se haya lanzado a darlo. Es decir: como no sabes, tampoco sabes con qué intensidad debes dar. Mejor pecar de suavecito y tenue que ir a saco, en todo caso.

Sculpture details of classic male form. Venice, Italy

El cachete profesional: sí, tras la cachetada (suelen ser varios seguidos), va un buen apretón de nalgas. Controla la intensidad, sabe cómo hacerlo, en definitiva, no es el primero de su vida y tampoco será el último. Acabarás con las nalgas rojas.. y habiendo tenido unas buenas dosis de placer.

El cachete sado: aquí ya entramos en otra dimensión. No es que quiera emular a los protas de 50 Sombras de Grey, es que la persona en cuestión tiene en su casa todo tipo de artilugios para los cachetes (porque oye, dar con la mano al final acaba también lastimando la mano..). Hablamos de fustas (ojo que también hay que saber cómo fustigar y en qué parte y en cuál no) y otros juguetes como paletas de cuero, plumeros, etc.

El cachete sorpresa: como su nombre indica, es el que no te esperas. Es arriesgado, porque dependiendo de la confianza que tengas puede generar buen rollo o todo lo contrario. Como es sorpresa, suele darse un poco a tontas y a locas, o sea que a lo mejor no das en el lugar adecuado…

En todo caso, después de una buena nalgada, un poco de crema hidratante que refresque (las que tienen base de aloe vera van muy bien) y muchos mimos en esa zona. O sea, que se pueden dar cachetes eróticos y luego también, colmar esas nalgas de pequeños besitos. Sana sana culito de rana.. ya sabes.

Click aquí para cancelar la respuesta.