Guía de las fiestas más hot del planeta

Hay fiestas y fiestas. Está esa que organizó tu prima el año pasado y que consistió en una reunión en torno a una mesa, con té y galletitas para todo y un larguísima partida de parchís. Acudiste con el objetivo de intentar tirarle los trastos a aquel compañero de curro de tu primita que conociste una vez pero ni metiste ficha en el juego ni en el amor. Lo que son las cosas, ¿eh?

Igual deberías de haber cambiado esta reunión de sosainas por una fiesta en toda regla. Pero no, no hablamos de la enésima quedada con tus ex compis del insti en las que todos acabáis (muy) borrachos y nadie moja. A continuación, te presentamos algunas de las fiestas más cachondas ever.

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The Sausage Castle. Hay que pensar en Mike Busey, el creador de esta fiesta, como una mezcla imposible entre el cantante de un grupo de punk californiano y Hugh Hefner. En The Sausage Castle, su lugar de perdición y la que él mismo denominó como “la casa más salvaje de América”, han tenido lugar algunas de las bacanales sexuales más salvajes vistas en la historia estadounidense. Lástima que hace tan solo un mes ardiera hasta los cimientos, porque las historias que se contaban sobre lo que ocurría en esta mansión de depravación en Florida eran legendarias. Las protagonistas, las Busey beauties, una versión alternativa de las conejitas Playboy que lo mismo hacen ‘lap dancing’ que se bañan en leche ante la mirada alucinada de los invitados de Busey.

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German Fetish Ball. Para cualquier aficionado al sadomaso o al bondage, esto es un fijo en su agenda. Como para los fans de Blancanieves es obligatorio acudir una vez en la vida a Disneylandia, los amantes de los corsés o el látex se lo pasan pipa en este evento berlinés que incluye, como debe ser, shows en vivo, fiestas temáticas donde, según el fetiche que toque, uno encuentra cuero o encaje y eventos de todo tipo moderados por maestros y maestras de ceremonias. Todo muy alemán y retorcidillo, claro.

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Hump! Vamos a ver si dejamos claro lo que es esto: hay festivales dedicados al cine porno, sí, pero esto va de otra cosa. Se celebra en Portland, Estados Unidos, una de las ciudades más ‘hipsters’ de Estados Unidos y consiste en proyecciones de cortos de películas porno remitidas por amateurs y que reciben premios en las categorías más locas, incluyendo galardones como los de ‘mejor azote’. Imagínate compartir proyección con la misma pareja que aparece en pantalla grande haciendo un 69 o, peor incluso, viendo a alguien conocido en una peli haciendo algo que quizá no te apetezca ver…

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Orgy Dome (en The Burning Man). Resulta que, por si no resultaba suficientemente atractivo, el festival The Burning Man que se celebra cada año en Nevada, en Estados Unidos, cuenta con un lugar en la que hacer realidad todas tus fantasías eróticas: es el Orgy Dome, una tienda de campaña gigante en la que ocurre de todo… siempre que sea consentido. Se entra por parejas y, una vez metidos en faena, se interactúa con otros, se mira o se hace lo que cada uno considere, desde sexo oral a desconocidos a penetraciones. Por lo visto, el ambiente es muy respetuoso y cada año las colas para entrar son más largas. Y no, no es un chiste malo.

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Seattle Erotic Art Festival. Rematamos con un festival un poco más relajadito. Si lo vuestro no es el sexo duro y a lo bruto y preferís un erotismo un poco más sofisticado y sutil, éste es vuestro festival. Aquí hay lecturas picantonas, espectáculos de burlesque o exposiciones –sí, arte-, con relación con el sexo en algunas de sus versiones. Es decir, que es bastante difícil que en este festival uno acabe dándole todo en una orgía, pero, por el contrario, sí que acabará siendo una persona más ilustrada. ¿Demasiada teoría y poca práctica? Puede ser…

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