Gitana y lesbiana: ¿hasta cuándo discriminadas?

Ser mujer no es fácil. Ser lesbiana tampoco. Ser mujer, lesbiana y gitana parece misión imposible. Una triple discriminación a la que han hecho frente cada día mediante una lucha imperceptible y silenciosa. Ahora, comienzan a alzar la voz y hacerse visibles.

Para entender esta realidad, hay que empezar por entender la realidad del pueblo gitano. Según la Fundación Secretariado Gitano, en torno al año 400 d.C. se sitúa una leyenda que habla de la expulsión de los gitanos de la India y, desde entonces, comienzan un viaje que les llevaría a occidente. La primera prueba documental que tenemos de su establecimiento en España es del 1425 donde se habla de su llegada a Zaragoza y, a partir de 1499, comienzan a dictarse leyes en contra de los gitanos. Durante los siglos XV-XVII fueron expulsados de varias ciudades y países europeos. En España y Francia se les envió a las galeras, mientras que en Hungría y Rumanía fueron esclavizados.

En el siglo XX, Suecia reconoció en 2014 haber practicado desde 1900 abortos forzosos o esterilización contra el pueblo gitano. Además, fue uno de los colectivos más perseguidos por la Alemania nazi y se estima que entre 250.000 y 600.000 gitanos fueron asesinados en los campos de concentración.

Franco prohibió hablar en caló

En España, se prohibió hablar el caló durante la dictadura franquista y sufrieron la ley de vagos y maleantes al igual que otros colectivos, como por ejemplo el LGTB, y no fue hasta 1978 cuando fueron ciudadanos de pleno derecho. Teniendo en cuenta este contexto, es más fácil entender la discriminación que hoy día siguen padeciendo y de dónde proceden todos los prejuicios que hay acerca de los gitanos.

Two women holding hands

El día 8 de abril se celebra el Día Internacional del Pueblo Gitano y, para celebrarlo, hemos querido representar a una parte de este colectivo que se encuentra invisibilizado y que merece ser escuchado. Mujeres que han decidido amar a otras mujeres en contra de las tradiciones que se han pasado de padres a hijos a través de la tradición oral y que han supuesto en muchas ocasiones una barrera para que las mujeres avancen. Mujeres que luchan por la igualdad y la equidad, que buscan que todos seamos iguales, independientemente del sexo, género, etnia u orientación sexual.

Algunas voces disidentes de la tradición se han alzado. Mujeres feministas que reivindican el papel de la mujer y la igualdad, sin perder de vista la identidad como pueblo, como son la Asociación de Gitanas Feministas. La homosexualidad, por el contrario, sigue siendo un tema pendiente, un tabú que tiene que ser afrontado y al que cuesta plantarle cara. Es enfrentarse a ideas como la “deshonra de la familia”, que recae en las mujeres, o la idea de que la mujer está hecha para reproducirse y cuidar de la familia, que sólo se puede alcanzar a través del matrimonio heterosexual.

Ideas que calan hondo y que impiden que muchas gitanas lesbianas o bisexuales puedan llevar la vida que quieren, amar a quien quieren. Muchas deciden tapar esa faceta de sus vidas, ocultarla bajo una máscara heterosexual, bajo un matrimonio, bajo unos hijos. Otras tienen que huir de sus casas, de sus familias, de sus comunidades. Se sienten atrapadas en una vida que no les pertenece y prefieren el exilio a la mentira. Han sufrido burlas, humillaciones o incluso palizas. La triple discriminación está presente en sus vidas a cada paso que dan, tanto dentro como fuera de su entorno.

Es duro dar el paso de querer ser quien quieres ser. Es duro enfrentarse contra los que más quieres, contra tus tradiciones o tu cultura. Es difícil enfrentarse a una comunidad entera. Poner en una balanza tu felicidad o la de tu familia no siempre es fácil y cuesta ver de qué lado se decanta.
Pero hay mujeres valientes que han decidido luchar por hacer de esta sociedad un mundo más justo, un mundo en el que todas y todos podamos amar sin ser juzgados y yo, como paya, quiero estar a vuestro lado. Las gitanas tienen mucho que decir al respecto. Escuchémoslas, pues tenemos mucho que aprender de ellas.

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