¿Funcionan las pegatinas anticonceptivas para el pene?

Los condones llevan entre nosotros desde tiempos inmemoriales. Vale, no siempre han sido de látex y poliuretano, como ahora. En tiempos de los romanos ya había gomitas, pero estaban hechas de tripas de borrego o de cordero y en el siglo XVII, en Inglaterra, ya se hacían a partir de intestinos de distintos animales y eran muy finos (y ojo que los de tripa se siguen vendiendo). En fin, suponemos que con esta introducción ya hemos apagado vuestra líbido para todo el mes… Esto venía a cuento porque el condón, en su esencia, ha perdurado y perdurado a través de los siglos. Y creemos que es porque aún hoy ningún otro método anticonceptivo masculino lo ha superado.

“¡Qué poca creatividad!”, diréis. Y quizá tengáis razón, pero lo cierto es que los inventos anticonceptivos masculinos alternativos al condón no suelen tener mucho éxito porque o bien no funcionan o porque no dan buen rollo. Un ejemplo es el nuevo Jiftip, una pegatina que se comercializa para impedir que el semen salga al exterior durante la eyaculación. Vamos, esto es lo más parecido al “es que yo eyaculo para dentro” de Fernando Sánchez Dragó y otros seguidores del sexo tántrico que habíamos visto hasta ahora.

¿Cómo funciona esta movida? Pues básicamente es una pegatinita de poliuretano que solo viene a cubrir el orificio del glande por el que el semen sale al exterior (y la orina también, pero ese es otro tema). Solo hay que ponerse al tema para que, en el momento, en el que el orgasmo llega, todo quede atrapado en el interior. ¿Dónde, exactamente? Parte en la propia uretra, que es flexible y puede acoger en su seno bastante líquido. El exceso se aloja en la propia pegatina que se hincha en forma de pequeña burbujita. Es el momento de ir al baño, romperla y ¡pam! Todo fluye al exterior…

big banana sticks out of mens jeans as potency concept

¿Puntos a favor? Bueno, se supone que, al tapar únicamente el meato (sí, sí, se dice así), el resto del pene vive el sexo como si no hubiera condón alguno por medio. Además, en Jiftip prometen “nuevas sensaciones” derivadas de mantener los jugos en el interior del pene. Ejem…

¿Puntos en contra?

A ver como lo decimos…

¿Todos los demás?

En primer lugar, no sirve como sustituto del condón. Es decir, los propios amigos de Jiftip se encargan en su página web de especificar que no es un método anticonceptivo fiable. Entonces, ¿por qué lo anuncian como retenedor del semen? En fin… Del mismo modo, tampoco es eficaz frente a un posible contagio de enfermedades de transmisión sexual.

¿Suficiente? Agarraos, que hay más.

Jiftip no está indicado para “grandes eyaculadores”. ¿Por qué? Porque se supone que, en caso de eyacular más de la cuenta, ni la uretra ni la burbujita serán capaces de mantener en su interior todo ese AMOR y la cosa acabará saltando por los aires. Aquí nos surgen varias preguntas: ¿y si nuestra capacidad de eyacular varía con la excitación? ¿será Jitfip únicamente válido para polvos del montón en los que, meh, tampoco da uno todo lo que puede?

Finalmente, y esto es el remate. Jitfp duele. DUE-LE.

Es una pegatina que se adhiere al glande, una parte bastante sensible de la anatomía masculina y en la web del producto no se cortan en afirmar que, al retirarlo, la cosa hace pupita mala.

Creemos que no hace falta decir más salvo ¡adiós, Jiftip! Fue breve, pero intenso. Bueno, quizá tampoco fue intenso.

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