¿Funcionan el vinagre o los ungüentos de mentol contra el mal olor vaginal?

¿Evitas que tu pareja o ese amor esporádico acerque su boca a tu sexo por miedo a que desprenda mal olor? Sería interesante preguntarse si el otro implicado muestra la misma preocupación a la inversa… En cualquier caso, no está de más llevar una higiene adecuada, tanto antes, como después del acto.

No existe un protocolo único a seguir, pero sí una serie de buenas costumbres que te ayudarán a sentirte más cómoda y a disfrutar sin pensar demasiado.
En la ducha, jabona tu cuerpo como lo haces cada mañana, pero evita que el gel entre en contacto con el interior de los labios si el objetivo es acabar con posibles malos olores. Una alteración del PH puede provocar precisamente el efecto contrario, además de facilitar la aparición de infecciones. Asegúrate de haber eliminado todo el jabón de la esponja antes de proceder a su limpieza.

Si lo prefieres, utiliza productos hipoalergénicos, específicamente diseñados para la zona: son menos agresivos que el gel tradicional y mantienen el equilibrio de la flora vaginal. En condiciones normales, la protección natural de la vagina la mantendrá limpia y libre de agentes externos, por lo que no deberías obsesionarte con frotar.

¿Y si aun así desprende olor?

Habría que preguntarse qué porcentaje de ese mal olor que aseguras que desprende procede en realidad de tu mente. No obstante, si se ha convertido en una preocupación para ti, seguro que te han aconsejado el uso de mil productos diferentes.

apple cider vinegar

Uno de los trucos más extendidos es la limpieza con ungüentos tipo Vick Vaporub. Los expertos advierten al respecto: si el producto no está diseñado para la vagina, no lo uses para la vagina. Pese a que el mentol es capaz de enmascarar el mal olor, y hay quien lo utiliza para calmar el picor y combatir otros efectos derivados de la aparición de hongos, lo más probable es que tras la calma regrese la tormenta. La sensación de quemazón posterior puede durar varias horas, y después de ese mal rato el problema seguirá ahí.

Los baños con vinagre tienen aún mejor fama como remedio casero. Un par de tazas en una bañera no muy llena, 30 minutos por semana, bastarían como solución. Una afirmación con la que los expertos no están tan de acuerdo.

Aunque durante años las duchas vaginales se han considerado infalibles para la limpieza interna, la ciencia confirma que anulan las propiedades naturales de autolimpieza, favorecen un desequilibrio de la composición bacteriana y podrían derivar en sequedad y en la aparición de infecciones.

Algunos estudios asocian, de hecho, la repetición periódica de esta rutina a la aparición frecuente de vaginosis bacteriana, la inflamación de los órganos reproductores y ciertas complicaciones durante el embarazo.

Consejos que sí te serán útiles:
Existen recomendaciones mucho más efectivas y con menos riesgos para tu salud, tan sencillas como utilizar ropa interior de algodón, evitar los pantalones muy ajustados o lavar la zona, tanto antes como después de mantener relaciones, simplemente con agua.

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