Follar a pelo, la peligrosa práctica cada vez más extendida entre gais

Solo hace falta darse una vuelta por cualquier aplicación de contactos gay para descubrir que una gran parte de sus usuarios busca follar sin condón, a pelo, o para los más internacionales, bareback (BB). Una peligrosa práctica, no solo cada vez más extendida en España, sino a nivel internacional.

De hecho, según un estudio de la International AIDS Society llevado a cabo en 21 ciudades de EEUU en los años 2005, 2008, 2011 y 2014, el número de hombres homosexuales que prefieren no usar condón en sus relaciones sexuales ha aumentado.

Concretamente, en el caso de los seronegativos, el porcentaje ha aumentado en 12 puntos, pasando de un 29% a un 41% en sólo nueve años. Mientras, en el caso de los seropositivos, ha aumentado de un 37% a un 45% en seis años.

Asimismo, otro dato a tener en cuenta es que ha crecido el número de pasivos que aceptan follar a pelo sin saber el estado serológico de sus parejas.

¿Qué está pasando? ¿Se le está perdiendo el miedo a contraer el VIH? ¿Cuánto influye el consumo de drogas en las relaciones sexuales? ¿Cuánto tiene que ver la aparición de la llamada píldora del día antes del SIDA conocida como Truvada? Sorprendentemente, el uso de este tratamiento solo ha crecido de un 0,5% a un 3,5% en los últimos tres años. De hecho, este fármaco solo fue adquirido en farmacias con prescripción médica por 3.253 personas entre enero de 2012 y marzo de 2014.

Gays

Combinación de los antirretrovirales tenofovir y emtricitabine, la Truvada es un tratamiento para reducir el riesgo de infección por el VIH en adultos seronegativos y expuestos a alto riesgo de contraerla. No obstante, según la OMS, puesto que no siempre previene la infección por el VIH, es preciso usar siempre otras formas de prevención, como condones. Asímismo, tiene efectos secundarios como dolores de estómago con náuseas y vómitos, mareos, aceleración o irregularidad de los latidos del corazón.

¿El porno? ¿Las drogas?

Entonces, ¿a qué es debido este incremento de las relaciones sin condón? “El uso del preservativo no está tan relacionado con el miedo a contraer VIH u otras infecciones de transmisión sexual sino con la falta de concienciación, sensibilización e interiorización del autocuidado en relación a la salud sexual de una/o misma/o. Se han abandonado las campañas de prevención del VIH e ITS por parte de las administraciones públicas en general, y del plan nacional del sida, en particular”, explica Loren González, vocal de Salud y VIH y Formación en la FELGTB.

“Tampoco desde la educación se trabaja la sexualidad en todo su amplio espectro que pasaría por la diversidad, la prevención, la autoestima, la resolución de problemas o conflictos en la pareja, el autocuidado, el reconocimiento del cuerpo, etc. El desconocimiento es fundamental a la hora de abandonar el uso del preservativo o de usarlo por primera vez”, añade.

Otro de los factores podría encontrarse en el consumo de estupefacientes. Durante los últimos meses se ha convertido en algo bastante común practicar ‘chemsex’: fiestas sexuales en pisos privados potenciadas por el consumo de diversas drogas y sustancias químicas. En concreto, mefedrona, y-hidroxibutirato (GHB), y-butirolactona (GBL) y metanfetamina de cristal.

Es fácil encontrar estas fiestas en las apps de dating

“Los datos de los usuarios de estos servicios sugieren que la media es de cinco parejas por sesión y que el sexo sin protección es la norma”, explican los expertos británicos, Tony  Kirby y Michelle Thornber-Dunwell en The Lancet. Un cóctel, sin ningún lugar a dudas, peligroso. Y aquí nuevamente vuelven a aparecer las aplicaciones móviles para ligar, donde es fácil encontrar este tipo de fiestas o ‘sesiones’.

Fiestas en las que siempre hay una película porno de fondo que incrementa aún más las ganas de imitar lo que se ve, de arriesgarse. Nuevamente la pornografía como responsable del fomento del bareback o sexo a pelo. Por todo ello no es de extrañar que el British Medical Journal haya señalado la necesidad de convertir el ChemSex en una prioridad para la Salud Pública.

No obstante, González cree que “no hay una relación demostrada entre el uso de diferentes sustancias y la transmisión del VIH por vía sexual.  Sabemos a través de datos oficiales del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, que la gran mayoría de nuevas infecciones son por vía sexual, seguida por el uso de sustancias, pero esa relación sexo+drogas no está demostrada, por lo que es arriesgado, aventurado e incluso podría ser alarmante que lo dijéramos así”.

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