¿Fingir orgasmos puede suponer un problema de salud?

Esta noche ni si quiera ibas a salir, no te has arreglado especialmente y desde luego, ni te habías depilado. Pero ha surgido así. Le miraste, te miró, hablasteis, reísteis y no sabes en qué momento la cosa acabó en el asiento trasero de tu coche. Lo que al principio pareció un buen plan, al final no lo ha resultado tanto, porque desde luego no os pilláis el punto, y tienes claro que no vas a acabar. Pero él parece no darse por vencido, así que en vez de decirle que está bien así, por alguna razón inconsciente, finges un orgasmo.

Puede que, si ha sido algo puntual, no pase nada, pero si se convierte en una costumbre, ¿puede suponer un problema? La respuesta es sí.
Los motivos los explica Judith Viudes, psicóloga y sexóloga, que aclara que aunque “no conozco evidencias científicas de que fingir un orgasmo pueda provocar un problema fisiológico en sí mismo”, lo que sí es cierto es que “si fingir el orgasmo se mantiene de forma habitual en la vida sexual de la mujer, puede desembocar en un problema de ansiedad sexual, entre otros, y esa misma ansiedad conlleva síntomas fisiológicos”.

Según la experta, el porcentaje de mujeres que finge orgasmos sigue siendo muy alto (hay que decir que ellos también lo hacen). Basándose en los estudios de Victoria Milan, o los de la Universidad de Kansas que se publicaron en la revista Archives of Sexual, “el porcentaje estaría en torno al 60 y al 70%”. Un dato importante, si se tiene en cuenta que fingir sistemáticamente el orgasmo “acaba afectando directamente a nuestra autoestima”.

aroused blond woman

Las razones que aporta la sexóloga son que los motivos para fingir un orgasmo “hacerlo de forma altruista para que mi pareja crea que he quedado satisfecha,  para que termine ya la relación sexual, por inseguridad, por frustración, por esconder causas mayores, etc.”, al final rondan ese concepto, “el  de la de la inseguridad”. Esto es así porque se refuerza la idea de que la mujer no puede decir que algo no le gusta, que no está satisfecha, que prefiere no seguir con la relación sexual, que prefiere dejar su placer de lado, etc., lo que al final repercute en que se siga sintiendo insegura respecto a su sexualidad o que incluso acabe “aborreciendo la misma o haciéndolo por obligación”, al olvidar la importancia de su placer.

Otra área que se puede ver afectada es la propia relación de pareja. Si bien hay mujeres que fingen un orgasmo en pro de la misma, resulta que no  están sino tirando piedras sobre su propio tejado. Tal y como aporta Viudes, “la repercusión directa es que no disfrutas con tu pareja del sexo, le engañas, le mientes, y directamente te mientes y te destrozas a ti misma”.

Detrás de eso, sin duda, hay un problema de falta de comunicación, “que es la causa principal de todos los problemas, dentro y fuera de la cama”. Por último la experta concluye apuntando que en ocasiones fingir orgasmos “esconde disfunciones sexuales como la anorgasmia en la mujer”, que podría tener soluciones, si dejáramos de engañar no solo a la pareja, sino a nosotras mismas.

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