Felación: cinco claves para ser una súper sucker

Chupar un pene es como apurar un helado delicioso que no quieres que se acabe, tiene que excitarte sobre todo a ti para que él lo disfrute al máximo. No vamos a enseñarte a hacer una felación a estas alturas, pero sí las técnicas infalibles para volverle loco desde ahí abajo. Puede que no necesites lecciones, pero hasta lo que dominas se puede mejorar. Toma nota de las claves de la sexóloga Esther Benegas y empieza a entrenar tu habilidad oral para convertirte en una súper sucker.

1. “Mira cómo lo hago”

“Sea cuál sea la postura, él tiene que tener pase de tribuna, es decir, tiene que poder mirarte. En esta práctica, más allá del placer por contacto físico, hay mucho de placer por contacto visual”. Aquí es donde entra el juego la intuición y esa capacidad tuya de fijarte en todo lo que te rodea. Utiliza tus rayos X para mirar fijamente a tu pareja en este momento. Puede que te de un poco de vergüenza al principio, pero les excita sobremanera que les mires mientras tienes su miembro en la boca. Superado el miedo escénico, permanece atenta a sus gestos, sus respiración, sus gemidos… Si empieza a empezar a empujar la cadera hacia tu cabeza lo tienes a tu merced.

2. Juega con los ritmos…

Lo monótono aburre, así que prueba a cambiar el ritmo, la intensidad y la fuerza constantemente. “Lo ideal es avanzar hacia un ritmo constante que se acelere poco a poco hasta marcar una pauta en la que se acabe chupando todo el pene hasta la base una y otra vez”. Y no te olvides de intercalar siempre esa mirada sucia que ensayas frente al espejo cuando te sientes tan sexy bailando reggaetón. Dale, papi, dale.

woman in red seducing man

3. …y con las texturas

“Mírale de forma lasciva mientras recorres con la punta de la lengua desde la base del pene hasta el glande. Aquí, succiona poco a poco y vuelve a bajar hasta la base. Sostén el glande dentro de la boca y acarícialo con las dos partes de la lengua. Esto pone a jugar las dos texturas de la lengua, más firme en la parte delantera y más suave en la zona del frenillo. Por supuestísimo, evita los dientes si no quieres que acabe siendo un pene de pana”.

4. Presta atención a los ‘vecinos’

El pene no vive sólo. En la planta baja están los envidiosos testículos, y conviene tenerlos contentos. “Acaricia esa parte con suavidad. Coloca tu mano sobre ellos y masajéalos mientras deslizas la lengua por toda la superficie del pene, variando el ritmo de despacio a rápido pero sin llegar al glande, de momento”. No te la introduzcas en la boca nada más empezar. Procura que suba la temperatura poco a poco y no de golpe, que al final te quemas.

5. Plus anti prejuicios

En el momento de máxima excitación de tu chico, siempre y cuando éste no ponga resistencia, puedes introducir lentamente un dedo en el ano sin dejar de chupar su miembro. Tendrá el orgasmo de su vida. Si eres tú la que no tienes reparos, prueba a golpearte suavemente la cara y los labios con su pene mientras con la lengua dibujas círculos invisibles alrededor de su glande. Huye de la rutina misionera. Lo que más puede excitar a un hombre es que tú lleves la iniciativa. No esperes a que te lo pida. Desabróchale el botón del pantalón con una mirada pícara y desde abajo, sin mediar palabra, demuéstrale tus nuevas dotes orales.

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