Estos son los mejores sex bars de Madrid y Barcelona

Se puede ir a un bar común, tomar unas copas, bailar, ligar con alguien, fracasar, volver a ligar… E ir a alguna de las casas a tener sexo. Y también se puede hacer lo contrario, ir a un bar, follar y volver a casa ya descargado. A veces el proceso del ligue, lo sabemos, es demasiado largo. Y, a veces, el morbo no está en follar en una cómoda cama bajo techo, sino hacerlo en un bar (o en su subsuelo). Para ello han nacido los sex bar o cruising bar, con una cara amable para tomar algo y otra cara más oscura para perderse entre fetiches y deseos. Y aquí hacemos un repaso a algunos de los sex bar más célebres de Madrid y Barcelona.

MADRID

ring

The Ring Private Club (C/ del Amparo 78)

Lo reconocerás por ser irreconocible, por su puerta negra, sin señalizar, en mitad de Lavapiés. Hay que saber bien dónde se ubica este mítico local de la noche gay madrileña. Pero una vez que abres la puerta y pagas la entrada en la taquilla (son 10 euros si no tienes abono), se abren muchos mundos posibles. Lo primero que encontrarás es, a la izquierda, una taquilla donde desnudarte, porque la primera regla del local es ir desnudo (salvo los zapatos para evitar cortes con el cristal). A la derecha, el bar donde tomarte la consumición incluida en la entrada y conversar con los clientes. Y, finalmente, al descender las escaleras, se abre el paraíso del sexo.

Bajo una luz tenue roja se despliega un laberinto de habitaciones y mobiliario con el que satisfacer cualquier fantasía sexual. Obviamente, el más célebre es el que da nombre al club, un ring de boxeo que funciona como lecho y donde se puede adoptar una doble posición: o tener sexo sobre él o masturbarse a su alrededor. Mirar o ser mirado. Pero al ring se le une una mazmorra, un gimnasio, un cuarto oscuro y un estrecho laberinto donde se emplazan los hombres para ser tocados al pasar por otros. En todo el subsuelo existen también cabinas con dispensadores de condones y lubricante (en sustitución del convencional jabón). Hay fiestas temáticas, como el día de las máscaras, donde el morbo nace de los cuerpos, y no de los rostros.

boyberry

Boyberry (Calle de Valverde, 3)

El objetivo del Boyberry es sacar de la clandestinidad el concepto del sex bar y convertirlo en algo que no sea tabú. Normalizarlo, poder decir a un amigo “hoy me voy a un sex bar” y no tener problemas. Por eso, lo primero que encontrarás al entrar en este local de calle Valverde es un bar donde tomar unas cervezas y conversar tranquilamente. Pero si cruzas la cortina negra para acceder a otros pisos, encontrarás esas otras opciones que están más allá del beber. En el piso de arriba se abren varias cabinas con glory holes, para los que amen el anonimato. En el piso de abajo, por el contrario, las cabinas son privadas, y allí puedes entrar con cualquier persona que conozcas en la sala con camas de viscolástica. O también podrás perderte en el laberinto que también acoge en su interior. Abre todos los días y la entrada es gratuita, ya que solo se paga la consumición.

strongok

Strong Center (c/ Trujillos 7)

En su interior se esconde el mayor cuarto oscuro de toda Europa. Y su nombre tiene solera, nombrarlo es ya saber cómo termina una noche. No en vano, se abrió en 1993, en una época en la que todavía se estaban reclamando derechos. Y este bar fue, en sí mismo, otro combatiente más por la igualdad. Como todos los sex bars, está dividido en dos áreas: la barra 1, más de baile, con cabina de DJ; y la barra 2, con acceso a los búnkers, camas y al célebre cuarto oscuro.

Gay & Shower (c/ Pelayo, 25)

Abierto de jueves a domingo, este local ubicado en Chueca añade al sex bar la opción de una ducha. Para antes, para después o para durante, ahí según los gustos de cada cual. Tras dejar la ropa en recepción (toda o casi toda, ya que hay días que se permite la entrada en calzoncillos), uno puede elegir entre tomar la consumición o ir directo al grano, ya sea a las cabinas privadas, a las cabinas comunitarias, a los glory holes, a las literas, al laberinto o al cuarto oscuro. El precio de la entrada es de 10 € con consumición, aunque los menores de 28 años solo pagan 5 €.

BARCELONA

Night (Carrer de la Diputació, 161)

Como el Boyberry de Madrid, este bar se caracteriza por crear un equilibrio perfecto entre la cara visible y la cara invisible. Entre el bar y los cuartos oscuros. Aquí puedes venir tranquilamente a tomar una copa y pasar la noche simplemente, porque el ambiente es una perfecta mezcla entre locales y foráneos. Y, si ligas con alguien, o te apetece curiosear, también puedes bajar a los cuartos oscuros, llenos de cabinas, donde culminar la noche. El guardarropa y los preservativos están incluidos, y abren cada noche de 18 h a 2.30 h.

openok

Open Mind (Carrer d’Aragó, 130)

Ubicado en el mítico Gaixample, es uno de los bares más icónicos de cruising gay en Barcelona gracias a sus extensas zonas con cuartos oscuros, cabinas, slings, bancos, jaulas o baños. Se celebran noches temáticas con dress codes, ya sea totalmente desnudo o con ropa específica, como cuero, militar, uniforme, goma, skin, chándal o jockstrap. O también existe la fiesta nudista con máscaras. Abre de jueves a domingo y, al ser un club, se paga una cuota de socio, ya sea de un día, de tres meses o de un año completo.

chapsok

New Chaps (Av. Diagonal 365)

Abierto todos los días de la semana, este club cuenta también con dos pisos: el piso más amable, con barra y música donde tomar algo; y el piso subterráneo, lleno de cabinas, cuartos oscuros y videos porno. Organiza fiestas temáticas, como la noche nudista, y también orgías, muchas especializadas en público más maduro o para daddys. Se puede estar desnudo o en calzoncillos en su interior.

berlinok

Berlín Dark (Passatge de Prunera, 18)

Cerca del hotel gay TWO de la cadena Axel se emplaza este bar que homenajea a la capital de los clubs de Europa en su nombre, Berlín. Un bar donde no es necesario ir desnudo, pues recomiendan llevar vaqueros, camisa de leñador y botas como si fuese un uniforme improvisado del club. Pero hay fiestas nudistas en un local donde dar rienda suelta a la imaginación, sobre todo en temas de fetichismo como cuero, BDSM y más. Abierto de martes a domingo, en su interior el sexo duro se convierte en algo tan cotidiano como tomar una copa o conversar.

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