Esto es lo que pasa cuando juntas videojuegos y juguetes sexuales

Los hombres consumen más videojuegos que las mujeres, e ídem con el porno, así que es lógico que se unan ambos campos, que ofrecen experiencias ricas y variadas de acción, chicas macizas, erotismo…  De ahí que triunfen los contenidos hentai, o lo que es lo mismo, los dibujos animados del género manga o anime pero en versión pornográfica.

También existen videojuegos pornográficos en los que el jugador no es un mero espectador, sino que interactúa con la historia. Y todavía se puede ir un paso más allá: vincular un videojuego de realidad virtual hot con un singular juguete sexual para hombres. La idea ha arrasado en una conocida página de financiación, donde sus creadores tuvieron que suspender la campaña dos semanas para satisfacer la alta demanda. Tras el éxito, ya preparan una versión para mujeres.

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No sabemos quién ha soñado con este invento perverso, pero se ha materializado en un producto llamado VirtuaDolls que incluye un videojuego titulado Girls of Arcadia. Como os podréis imaginar, el usuario puede consumar con las protagonistas a su antojo con un accesorio (ellos lo llaman controlador), que hace las veces de una vagina artificial.

Cuando el jugador introduce su miembro en este singular juguete sexual con forma de cilindro y asas, sus “movimientos controlan la acción y están sincronizados, sientes lo que ves” gracias a unos sensores, explican sus creadores. Para que la sensación resulte más placentera, el interior, de silicona, se puede “acolchar” con diferentes texturas. En la web explican que aunque el agujero se ve pequeño para introducir el pene, cualquiera puede encajar, porque “se adapta fácilmente hasta 6,3 cm de diámetro y 20 cm de longitud (yo si fuera ellos, probaría con cautela, por si acaso). El controlador es compatible con distintas gafas de realidad virtual, aunque también se puede utilizar sin ellas.

La misión en el videojuego: salvar a las diosas del amor secuestradas y derrotar a bestias mitológicas. Pero si lo pones en el modo simulador, vas directamente al lío con ellas. Las hay de todas las razas y, como parte de los preliminares, te dejan customizar el aspecto, el color de ojos y pelo (imaginamos que también el púbico) y el cuerpo. Molaría que se pudiera también elegir el tamaño de los senos o el del pene en la versión para féminas. Y también su personalidad, sumisa, tímida, directa, fogosa… en otros videojuegos esta personalización es algo habitual, así que no sería extraño.

No sé lo que pensaréis, pero a mí me parece un invento para hombres desesperados, de esos que no ligan ni por Tinder y que recurren a estos artilugios para poner algo picante en su vida. Aunque hay que reconocer que tiene sus ventajas, como ahorrarte el desplazamiento a un burdel, no se transmiten en enfermedades sexuales ni se hace mal a nadie. Tecnológicamente es una propuesta pionera, una nueva manera de disfrutar de la pornografía y que tal vez suponga el inicio de una serie de gadgets de realidad virtual sexuales desconocidos hasta ahora.

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