Esto es lo peor que puedes encontrarte en los locales swingers

Que los clubs swinger, los locales liberales, están de moda, es un hecho demostrado por los múltiples artículos, que en los últimos tiempos, nos han acercado a ellos sacándolos a la luz, y dándolos a conocer al gran público, quintando ese velo de oscurantismo que los ha rodeado durante mucho tiempo. Los hay para todos los gustos y colores; Spa, Discoteca, Pub…tú eliges el estilo que más te acomode. Pero, ¿es oro todo lo que reluce?

Si los has frecuentado sabrás que no. A pesar de que el balance final sea positivo, también tienen sus pegas. Veamos, a través de las opiniones y comentarios vertidos por personas que los frecuentan, cuales son las más comunes.

El “elevado” precio de las entradas. Suelen oscilar entre los veinticinco y los cincuenta euros por pareja. Los chicos solos pagan más, las chicas, en muchos casos, pueden entrar gratis. Algunos locales incluso tarifan por horas, de manera que si se te “pasa la hora” tendrás que volver a abonar el precio correspondiente a la nueva franja. Lo cierto es que puede salir un poco caro incluso contando con la copa que te corresponde con la entrada. Como aviso para navegantes, en muchos casos es un zumo o refresco; el alcohol va aparte, por lo que si lo que si te apetece una copa, lo tienes que sumar a lo ya gastado.

Stylish modern comfortable spacious dressing room. Interior, nobody. Expensive quality materials, luxury

Poco espacio para cambiarse. El vestuario, la llamada zona de taquillas donde dejar tu ropa y cambiarla por una toalla, albornoz o la ropa que hayas elegido para moverte por el local, suele ser muy pequeña. Es bastante común que las taquillas sean pequeñas, estén muy juntas y que si coinciden varias personas cambiándose a la vez, sea un poco incómodo, ya que el espacio del vestuario es muy justo. No es raro dar o recibir un codazo involuntario.

Pocas habitaciones o espacios privados. Muchos locales destinan el grueso del local a salas comunes o de orgías, y apenas tienen salas individuales o cerradas, donde poder tener encuentros sexuales más privados. En hora punta del club, conseguir algo de intimidad puede ser misión imposible.

Los jacuzzis o piscinas, con los que cuentan muchos de estos clubs, como norma general son un lugar agradable donde estar, con buena temperatura donde relajarse. Cuando el local está muy lleno, puede acabar habiendo exceso de personas en el agua, y tener la sensación de estar en una especie de sopa de cuerpos. Todo lo anterior, sumado a que la atmosfera es cálida para mantener el agua a  temperatura óptima, puede resultar un tanto agobiante.
“Estar de moda”, tiene sus peligros. Si bien es cierto que cada vez más personas se sienten atraídas por esta forma de vivir la sexualidad, y se implican conociendo sus ” reglas”, muchas otras se acercan con creencias erróneas. Es lo que en mundo liberal se conoce como “el falso liberal”. Los encuentros swinger tienen un código de comportamiento muy concreto, regido por el respeto más absoluto. La apertura de estos locales a un público neófito puede generar situaciones incómodas si no se ha entrado en contacto primero con esas normas de respeto. No tiene nada que ver con ser novato e ir por primera vez. Son personas que llevados por un mal entendimiento del mundo liberal, acuden a los locales con el pensamiento de que se trata de un mercado de sexo, en el que pueden hacer lo que quieran o  intercambiar parejas como si de mercancía se tratara.

No a todos los swingers les gustan los locales. Muchas parejas liberales prefieren la intimidad de habitaciones alquiladas o de sus propias casas. No pasa nada, no tienen por qué gustarte. Como en la vida, en el sexo, al final, todo es una cuestión de preferencias.

Click aquí para cancelar la respuesta.