Este es el secreto para que tu libido mejore

Hemos hablado largo y tendido en este diario sobre la libido y las cosas que le vienen bien y las que le sientan fatal. Desgraciadamente, estamos rodeados de las que le sientan fatal porque el estrés y el ritmo de vida vertiginoso de las ciudades hacen que cada vez vayamos más volados, lleguemos más cansados a casa y lo único que nos apetezca sea “tirarnos”, literalmente, en el sillón y no a follar, sino a una serie. Por ejemplo. ¿Te suena todo esto?

Claro, si es el mal de nuestro tiempo (las series no, el llegar agotados a casa). Según un estudio realizado por Nielsen, un 84% de la población española sufre estrés y un 62% declara sentirse agotado al final del día.  Las nuevas tecnologías han modificado nuestras jornadas laborales, llegando a extenderlas como si fuesen un chicle. Y el primer afectado de todos estos cambios es nuestra libido. “Las principales causas de la disminución del deseo sexual alrededor del mundo son el estrés y el agotamiento”, explica  Elsa Viegas, fundadora de Bijoux Indiscrets.

Pero a grandes males, grandes soluciones, tenemos una pócima casi mágica para que esa libido se recupere y por extensión, el deseo sexual y los buenos polvos con tu pareja. ¿Qué hay que hacer? Nada complicado ni caro y que además, está al alcance de todos: pararte. Sí, eso que has leído, que dejes la carrera un momento, el reloj encima de la mesilla y que te pares. En definitiva, relax. El relax es el mejor afrodisiaco, ¿no has notado que cuando te escapas un fin de semana con tu pareja todo va sobre ruedas y el sexo es mejor, precisamente porque tienes más tiempo para ti y para él/ella?

Pero no se trata solo de tener válvulas de escape, que también, como ese fin de semana, sino de que incorpores esas “paradas relajantes” a tu día a día. ¿Qué puedes hacer de cara a tu pareja?

Solve the puzzle

Un encuentro hot: y no tenéis ni por qué salir de casa. Una cena sorpresa, un baño (si la bañera da para los dos) con velas, música y aromaterapia. Y si no tienes tiempo para organizar lo anterior (aunque desde este artículo estamos defendiendo que rompas con la tiranía de “no tengo tiempo”), algo muy sencillo: un buen masaje. Prepara música que os guste, pon velas o una luz que invite a la intimidad. Pide a tu pareja que se desnude (y si quieres un plus de erotismo, véndale los ojos) y empieza a masajearle con algún aceite que te guste especialmente (hay miles y de olores muy embriagadores).

Sé cariñoso/a: el ir volados no es excusa para no tener muestras de cariño con el otro/a. Un detalle nimio, un post-it con una palabra de cariño, una llamada, un guiño… Fortalece estos vínculos a diario y ya verás que la libido no se resiente tanto.

Jugad: sí, habéis leído bien. Jugad, tanto si es al parchís como si es al escondite (lo el escondite además, tiene su lado morboso). En definitiva, recuperad las ganas de reír y de hacer el chorras. Ya veréis que al final del juego os sentís mejor y el acercamiento (y las ganas) se manifestarán más fácilmente.

Trabajad la relajación, por separado o juntos. Yoga, pilates, relajación… Todo lo que nos lleve a estar más tranquilos y nos baje las pulsaciones ayudará a que éstas se incrementen en un momento determinado porque estás deseando tumbarle en la mesa.

Instaurad un rato a la semana solo para los dos: para un plan entre vosotros. Un cine, un teatro, una exposición… compartir aficiones y momentos juntos fortalecerá los lazos y redundará en la libido, aparte de que en ese tiempo de ocio el estrés brillará por su ausencia.

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