Estas son las tres posturas con las que resulta más fácil quedarse embarazada

Vivimos tiempos complicados para la fertilidad. Cada vez son más las parejas con dificultades para concebir, proliferan las clínicas de reproducción asistida y asuntos como los de los vientres subrogados causan polémica y se debate sobre su moralidad. Pero en este artículo no vamos a abordar estas cuestiones, sino las posturas sexuales que más papeletas tienen para lograr el embarazo.  Según Ana Sierra, psicóloga, sexóloga y terapeuta de pareja, estas son las tres que mejor funcionan.

La del perrito. Resumiendo: la mujer se coloca de espaldas al hombre de rodillas y es penetrada desde atrás. “Ante todo, hay que aclarar que no está del todo demostrado que determinadas posturas sean las mejores, pero sí que, por pura probabilidad, las posturas con la penetración más profunda son más eficaces y este es el caso de la postura de el perrito”, explica Sierra. Se da la circunstancia de que, además, en esta postura, los orgasmos femeninos suelen ser más potentes: “Esto es importante, porque las contracciones del útero hacen efecto de aspirador y facilitan que los espermatozoides lleguen hasta el óvulo”.

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La del misionero. Aunque suene aburrida y clásica, tiene a su favor que la mujer está en una posición más relajada –entiéndase esto como cómoda- y eso puede facilitar la fecundación. Es la postura en la que la mujer está tumbada con las piernas abiertas y el hombre está encima. “Puede poner las piernas al lado de la cabeza des u pareja o apoyadas en su pecho. También es una postura en la que se suele conseguir una penetración profunda”.

La del arco. Es una variante de la del misionero, en la que la mujer tiene la pelvis elevada respecto a la cabeza, ya sea porque levanta el cuerpo o porque se apoya en un cojín. “Sin duda, la elevación de la pelvis también permite que la ley de la gravedad vaya a favor. Además, es una posición en la que se favorece el orgasmo”. Sierra recomienda que, tras la eyaculación, la mujer permanezca tumbada durante una media hora para facilitar la fecundación. “Es mucho más fácil quedarse embarazada así que si se levanta rápido para ir a limpiarse, lógicamente”.

Además, Sierra hace tres últimas recomendaciones que pueden ayudar a que el plan llegue a buen puerto. La primera, evitar el estrés, que “puede hacer que el cuerpo deje incluso de ovular porque, ante una situación de alerta, decida que no es buen momento para fecundarse”. La segunda: intentarlo con la mayor frecuencia posible y, finalmente, la tercera y más importante: tener en cuenta el calendario: “En la segunda semana del ciclo tras haber tenido la regla es cuando se producen los llamados días fértiles, en los que las posibilidades son mucho mayores. Una señal es el flujo que, en esos días, es transparente y hace hilos”. Teniendo en cuenta todo esto, solo queda ponerse a ello y cruzar los dedos… pero no las piernas (vale, el chiste es malo).

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