Estas son las razones por las que te cuesta llegar al orgasmo con él

En El Sextante lo decimos y lo repetimos: el orgasmo, que está muy bien, para qué vamos a engañarnos, no tiene por qué ser el objetivo, la meta última de una relación sexual, porque obsesionarse con él hace que no disfrutes de todo el camino hasta lograrlo. Incluso, si te obsesionas en demasía puede que ni llegue.  Dicho lo cual, son muchos los estudios que ponen de manifiesto que a muchas mujeres les cuesta más llegar al orgasmo en una relación sexual con su pareja que ellas solas a través de la masturbación. ¿Por qué? No vamos a tratar en este artículo la falta de deseo o una libido por los suelos, sino que abordamos otras razones mucho más comunes a las que quizás no prestes atención (y que te afectan):

Demasiada presión: no dudamos de que los hombres llegan con su carga de presión a la cama (dar la nota, tamaño del pene, complejos varios…) pero las mujeres también cargamos con nuestra mochila. Y esa presión a la que nos sometemos (somos nuestro peor enemigo, que si el físico, que si la celulitis, esos kilos de más, ese pecho que ya no está tan firme, esas estrías…) hace que la cama, que debiera ser un sitio de desinhibición se convierta casi en una ristra de pruebas. Y así no chicas: le presión no ayuda. Así que haz una reflexión contigo misma y sé consciente de estas barreras que te auto impones y que te impiden disfrutar plenamente del sexo.

hand grasping on bed sheet

Falta de confianza con el otro: entendemos que si es un polvo de una noche puede que vaya maravillosamente bien pero está más que probado que el sexo va siendo mejor cuanta más confianza se tiene con el otro: os vais conociendo, cogéis el ritmo del otro, hay más confianza, todo fluye mejor… No es de extrañar que si apenas os conozcáis, el clímax se resista…

Falta de comunicación con la pareja: pero imagínate que sí os conocéis y lleváis un tiempo juntos y sin embargo, se sigue resistiendo.. Pues esto es peor porque significa que no os comunicáis lo suficiente, que te cortas a la hora de decirle a tu pareja lo que te gusta, lo que no, lo que te hace sentirte cómoda… Uno de los pilares del buen sexo es una buena comunicación, así que ya sabes: dale a la lengua.

Miedo o pudores: todos llegamos a la cama, aparte de con los complejos de los que hablábamos anteriormente, con una moral, una educación religiosa.. Y muchas veces, esto no ayuda porque nos pesa como una losa y pensamos que tal o cual cosa que nos gusta nos hará ser etiquetados de “guarros” o “pervertidos”. Fuera moralinas: aprende a disfrutar libremente del sexo y no temas decirle a tu pareja lo que te gustaría probar.

El maldito estrés: el sexo debe ser placer, relax y sin embargo, muchas veces pasa a ser un mero trámite. El ritmo alocado de vida que llevamos hace que lo hagamos todo corriendo, incluso el sexo. El estrés no ayuda a que llegues al orgasmo, así que no te tomes las relaciones sexuales como una maratón sino como un camino a recorrer en el que pararte a descubrir cuando te apetezca. Y sin obsesionarse con la meta.

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