Estas son las 5 mejores posturas según los gurús del sexo

Sexólogos, terapeutas de pareja y profesionales de la intimidad coinciden: estas son las mejores posturas para disfrutar del sexo. Si quieres ser un experto en el arte amatorio, toma nota de estos consejos para obtener aún más placer.

1. El perrito profundo

Si quieres sacarle el máximo partido a la postura del perrito, prueba a ponerte una toalla doblada debajo de las caderas para que tu pareja pueda agarrar de los extremos y tirar hacia él mientras empuja. Así conseguiréis una penetración más profunda. Se trata de un pequeño cambio que os ayudará además a mantener vuestros ritmos y que resulta especialmente efectivo para los que practiquen sexo strap-on (consoladores con arnés), ya que permite embestidas más potentes mientras os mantenéis más cerca, reduciendo el incómodo deslizamiento.

2. El misionero (bien hecho)

Injustamente denostada, la postura del misionero es sin embargo una de las favoritas de los expertos, pues permite dar rienda suelta a nuestra creatividad. Si te entran ganas de quedarte dormida en esta posición, prueba a cambiar la posición de las piernas,  aburrido de con las posiciones de las piernas, ya sea juntándolas o separándolas más, o colócate una almohada debajo del trasero para cambiar el ángulo y ajustarlo al punto exacto. ¿Sabías que el misionero también es  muy buena postura para usar un juguete que te ayude a estimular el clítoris? A veces los clásicos sorprenden.

3. El 68

La posición sexual más popular del mundo sea, posiblemente, el 69. Pero todos sabemos que está sobrevalorada. Y además, ¿qué pasa con el resto de números del Kamasutra? Los sexólogos se decantan por el 69-1, es decir, el 68. Túmbate boca arriba y del revés sobre tu pareja, con las rodillas flexionadas y las piernas abiertas, de manera que tu culete quede sobre el pecho de él. Coloca almohadas alrededor de tu compañero para que pueda sostener parte del peso sobre los codos y los antebrazos. Lo que hace que esta postura sea increíble es que se centra la atención en el perineo, un trozo de piel súper sensible situada entre los genitales y el ano que a menudo nos pasa desapercibida y que, estimulada, produce oleadas de placer. Hay quien se vuelve literalmente loco…

Unfocused couple having sex in a bed

4. La vaquera decidida

Los terapeutas señalan la postura de ‘ella encima’ como una de las mejores, sobre todo si la vaquera conoce otras formas de hacer la penetración aún más placentera:
1. Muévete hasta que ‘encajes’ bien sobre tu chico. El ángulo de penetración y la estimulación que reciba tu clítoris es fundamental para disfrutar al máximo de la experiencia de llevar las riendas. Mover las caderas hacia arriba o hacia abajo (puedes incluso usar almohadas o situarte al borde de la cama) y girar la pelvis según te sientas más cómoda son dos fórmulas muy sencillas para cambiar el ángulo independientemente de la posición del cuerpo. 2. En caso de duda, menos es más. Estando debajo suele resultar complicado empujar, pero mantenerle ‘dentro’ en lugar de entrar y salir como cuando él tiene el control es la clave para hacerle disfrutar. Cuando seas tú la vaquera, pon en práctica los ejercicios de suelo pélvico que aprendiste en clase de pilates. Flipará. 3. No te olvides de tu clítoris. Estimularlo con los dedos o un juguete sexual durante la penetración en cualquier postura multiplica la posibilidades de que llegues al orgasmo. Y en esta posición, además, tú mandas. Aprovecha.

5. El ohm

Es la postura perfecta para mujeres y hombres con curvas. Al penetrarte desde abajo y de rodillas mientras tú estás tumbada boca arriba o boca abajo, no tendrás que alejar la barriga de la acción, a menos que sea para que estés más cómoda o para reajustar la posición de tus muslos. Tu pareja, por su parte, puede colocarte las piernas hacia un lado o hacia su torso si la panza que ‘molesta’ es la suya. Si tienes un culo a los Kardashian, él tendrá las manos libres para apartar los cachetes y empujar mientras desliza tus piernas hacia su pecho para abrir la zona un poco más, o también podrá optar por disfrutar de la vista y usar una de sus manos para jugar con tu clítoris. Prueba a contraer los músculos de la vagina durante la penetración, como te propusimos en el punto 4. Los hipopresivos son el mejor invento de esta era.

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