¿Estás cogiendo un catarro? Mastúrbate

No sé si a vosotras os está pasando lo mismo, pero últimamente solo oigo hablar y leo artículos sobre masturbación femenina. De repente, bueno no tan de repente, que ya llevamos con esto un tiempo, que las mujeres se masturben se ha convertido de una práctica de la que nadie hablaba a casi una obligación. Que nadie me malinterprete, voy a explicarme bien.

Antes, que una mujer se masturbara estaba mal visto según algunos sectores sociales, y según otros es tan natural que aceptamos que lo hacemos, se sabe, pero no alardeamos de ello. Sin embargo, de un tiempo a esta parte y con el auge de los juguetes sexuales, a veces me da la impresión de que si eres mujer y no te masturbas es que no eres una mujer liberada. Y si no, prueba a decir en tu próxima cena de amigas que tú pasas de masturbarte.

¿Qué es en realidad la masturbación? ¿Es simplemente un encuentro erótico con nosotras mismas o tocarnos y provocarnos orgasmos tiene un significado que supera al mero placer?

“La masturbación femenina ha pasado de ser un tabú a una práctica sexual reivindicada y reivindicativa”, dice rotundamente Silvia Carpallo, periodista, sexóloga y escritora. “Los motivos son varios. El primero porque no solo la masturbación ha dejado de ser un tabú, sino la sexualidad femenina en general, de forma que ahora la mujer sabe que su placer no es solo opcional, sino más bien un derecho. Igualmente, se está empezando a entender, aunque eso cuesta más, que la sexualidad de una persona es propia, y que solo se comparte un pedazo de la misma. Es decir, que la masturbación existe se tenga o no pareja, y que no es algo solo a practicar cuando se es una niña o en momentos de soledad”.

Masturbarse es, para mí, un acto político. Meterse la mano entre las bragas y reconocerse como mujer deseante y defender la diversidad de deseos de las mujeres es la mejor arma política sexualmente hablando. La sexualidad de las mujeres se relega en muchos casos a la atracción de una pareja y a la reproducción, es por eso que una vez que una mujer se encuentra en una estabilidad sexual y sentimental, su deseo se va desvaneciendo y se centra en el placer por y para la pareja. La individualidad, de la que tanto hablamos en el sistema social actual, desaparece cuando la cama se comparte diariamente. Que todos disfruten, pero ¿qué hay de una misma? Cuando aparece una pareja a la que complacer y una vida en la que el tiempo es el bien más escaso, el auto placer es la última necesidad.

Masturbación, la mejor fórmula científica

El auto-erotismo es más que una práctica sexual satisfactoria. La masturbación tiene muchos beneficios para nuestra salud. La sexóloga cuenta que “desde el ámbito de la salud se ha podido comprobar que la masturbación fortalece el sistema inmune, lo que ayuda a evitar infecciones, ayuda a conciliar el sueño (de forma que puede usarse como remedio al insomnio), y el orgasmo genera la misma sensación de bienestar porque los neurotransmisores se activan de forma similar que en el coito”.

Diversos estudios han mostrado que las personas que se masturban asiduamente tienen mayores niveles de inmunoglobina A (IgA), la primera línea de defensa contra los resfriados y la gripe. Así que si estás ahí en el principio de una catarro, entre ibuprofeno e ibuprofeno prueba a intentar detenerlo tocándote. La masturbación también es una buena manera de lubricar y sentirse mejor durante la menopausia. Además de generar sensación de bienestar, hace que la zona vaginal se lubrique y mantenga la humedad que, debido al proceso hormonal que se activa en la menopausia, tiende a escasear. Estimularse durante la menstruación alivia los dolores y disminuye la inflamación de la zona. Pero llevándolo a un terreno más llano, la masturbación nos relaja, nos hace liberar estrés y lo que es más importante, nos ayuda a conocernos mejor.

Además, mejora las relaciones sexuales

“Desde la perspectiva sexológica, además, la masturbación resulta totalmente indicada para mejorar las relaciones sexuales, ya que supone un mayor auto-conocimiento y aceptación de nuestro cuerpo y de nuestro placer. Es decir, que masturbarse es la mejor forma de saber cuáles son nuestros caminos favoritos hacia el orgasmo, porque no todo el mundo tiene los mismos, y poder de esta forma no solo llegar al clímax a solas más fácilmente a base de práctica, sino también guiar a la pareja cuando corresponda. Además, se trata también de una forma de mimar nuestro cuerpo, cuidarnos, y querernos, lo cual es no es solo recomendable, sino totalmente necesario, para tener una sana autoestima” añade Silvia Carpallo.

¿A mano o a máquina?

La teoría la tenemos clara: hay que masturbarse. Pero, otra de las dudas que me surgen es si mi orgasmo es tan bueno como debería o si puede ser mejor. De orgasmos está Internet lleno y yo, qué queréis que os diga, a veces siento que el mío no es tan bueno como el de las demás. ¿Es mejor seguir las técnicas manuales o el futuro masturbatorio está en los juguetes sexuales?

Carpallo comenta que aunque todo lo anterior queda claro, “aún hay mujeres que tienen dudas respecto a cómo masturbarse. Parece que la idea freudiana de que llegar al orgasmo solo a través de la estimulación del clítoris era “infantil e inmaduro”, ha calado hondo, y además, se ha sumado la influencia de la industria del porno, que mostrando imágenes pensadas para el placer masculino, siempre muestra la masturbación femenina a través de la penetración, bien sea con los dedos, dildos caseros o vibradores. Pero la realidad es que la forma en que descubrimos el placer, casi por casualidad, con un roce inocente en la infancia, acaba siendo la forma más rápida de llegar al orgasmo también de adultas, y quizás conviene recordarlo”.

Para una masturbación satisfactoria hay que tener en cuenta los puntos principales a seguir. Bueno vamos a dejarlo en uno. “El clítoris es el único órgano pensado exclusivamente para el placer, y el placer vaginal, de hecho, tiene mucho que ver con las raíces del mismo. Por ello, rozarse con la almohada, presionarlo a través de la ropa interior, jugar con él entre los dedos con un poco de lubricante, o sentir el chorro a presión de la ducha a su alrededor son métodos no solo totalmente maduros, sino muy efectivos” aclara la experta.

¿Y qué pasa con los juguetes sexuales? Parece que sin juguetes no hay orgasmos, o eso me dicen mis redes sociales. Han entrado tanto en nuestra intimidad que es difícil imaginarse un encuentro erótico sin ellos. Y es que son una herramienta muy útil que ayuda a encontrar esos puntos claves del placer. Por eso, “la juguetería erótica actual, más adaptada al placer femenino, está diseñada para la estimulación de la vulva y no de la vagina” aclara Carpallo. “Eso no quiere decir que los dildos que pueden introducirse en la vagina también sean un complemento ideal, no solo para poder estimular más partes del cuerpo, sino porque a veces la estimulación penetrativa de la vagina también tiene un componente psicológico de “sentirse llena” que puede ser muy excitante”.

Masturbarse es la forma de reivindicar nuestros deseos y sexualidades más placentera, está claro que la solución está en nuestras manos, o en tu vibrador, eso ya lo decides tú.

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