¿Están los hombres más satisfechos con su cuerpo que las mujeres?

Cuando planteamos este artículo sobre la percepción del propio cuerpo por parte de hombres y mujeres, el titular iba a ser otro: ¿por qué están los hombres más satisfechos con su cuerpo que las mujeres? Dábamos por hecho que los hombres viven con mucha menos presión su relación con su físico, por motivos de sobras conocidos relacionados con el papel que ha desempeñado la mujer a lo largo de la Historia. El bombardeo que se ejerce sobre las mujeres desde diferentes frentes para que respondamos, a menudo luchando contra todas las leyes de la genética y la naturaleza, a determinado canon estético llega de forma mucho, muchísimo más tangencial, y probablemente también menos angustiosa, si eres un hombre.

Para confirmar nuestra teoría nos pusimos en contacto con uno de los expertos mundiales en la materia, un hombre que lleva años trabajando temas de género desde la perspectiva de masculinidad y corporalidad. Giovane Mendieta Izquierdo, profesor de la Universidad Militar Nueva Granada (Bogotá, Colombia) y especialista en Salud Pública desde una perspectiva de género, abordó el tema de la percepción de la corporalidad femenina en un completo estudio titulado ‘Percepción de cuerpo e imagen corporal masculina’. Este trabajo revisaba la evolución de la cuestión desde mediados de los años 70 hasta 2008, y nos deja una conclusión demoledora: los hombres sufren en gran medida a causa de su relación con su cuerpo, muchísimo más de lo que a priori imaginamos, pero lo exteriorizan mucho menos que las mujeres. Y, probablemente, también lo gestionan peor.

El concepto de masculinidad ha causado estragos

Interesante reflexión que viene a demostrar que el concepto de masculinidad y virilidad ha causado estragos en millones de hombres a lo largo de la Historia y que, al fin, el patriarcado que sigue imperando pese a todo no beneficia a nadie. Tampoco a ellos. “El gran tema que sobrevuela la relación de los hombres con sus cuerpos es la masculinidad: hemos de ser masculinos, aguerridos, fuertes, por lo tanto con un cuerpo mesomórfico y delgado, explica Mendieta. Y añade: “pero musculado”. Un canon estético que curiosamente es común en todos los países estudiados, “desde Canadá a Japón, Estados Unidos, Australia, Vietnam o Latinoamérica”, afirma.

Summer Man Body Care. Beautiful Male Relaxing In Pool

“No ajustarse a ese canon ocasiona, en muchísimas más ocasiones de las que creemos, problemas de salud pública de grandes dimensiones, que no se han sabido gestionar y han sido silenciados a lo largo de los años: ansiedad, depresión e incluso casos de suicidio”, explica. Un problema grave y oculto que tiene que ver, al fin, con la fijación de un canon de masculinidad imposible. “Curiosamente, estar demasiado delgado también se vive de forma dramática por muchos hombres, que inconscientemente se sienten afeminados, poco masculinos e incapaces de lidiar con una imposición de masculinidad –sea antigua o contemporánea, con diferencias de matiz, pero al fin y al cabo con las mismas causas y consecuencias– a la que no se ajustan”, afirma Mendieta.

En este sentido, si la imposición de ser fuerte, musculoso y masculino reina en todas las sociedades contemporáneas y dilapida cualquier intento de escapar de los cánones, es de suponer que admitir cualquier tipo de disconformidad con el propio cuerpo tampoco se asocia con una cualidad masculina. En este sentido, Mendieta concluye que la reconciliación con nuestros propios cuerpos, tanto por parte de hombres como de mujeres, es compleja, a causa de unos “medios de comunicación que no dejan de bombardear esos mensajes”. Y que nos dicen que las mujeres debemos ser sensuales, delgadas y curvilíneas (como si estos dos conceptos a la vez no fuesen una quimera para cualquiera con una genética estándar), y nos cuentan también entre líneas que no hay nada menos masculino que lamentarse por no tener los abdominales de Cristiano Ronaldo.

Tras el propio cuerpo, especialmente “la zona relacionada con el abdomen”, la caída del cabello es otra de las preocupaciones de los hombres en los últimos cuarenta años. Y por supuesto la madre del cordero: el tamaño del pene. Al fin, explica Mendieta, “todos estos indicadores muestran una búsqueda de la virilidad que se ha traducido también, aunque esto ha cambiado en los últimos tiempos, en la percepción del vello corporal como algo positivo”. El profesor sitúa un cambio en este paradigma a partir aproximadamente del año 2008, en que se comenzó a observar que las nuevas generaciones desaprobaban “la presencia de vello corporal en las nalgas y en la espalda, pero no tanto en el pecho”.

La pregunta final es, desde luego, inevitable: ¿cómo podemos revertir la situación para empezar a relacionarnos de una forma menos enfermiza con nosotros mismos? “Yo soy colombiano, y aquí los tipos que triunfan son Maluma y J.Balvin… Esos son los ideales de belleza masculina, y de momento no parece que podamos hacer gran cosa”. Todo está por hacer, pues, pero la buena noticia es que podemos empezar a hacerlo hoy mismo.

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