¿Está tu vagina deprimida?

Sí, septiembre es el mes de las depresiones. O eso dicen. Porque la depresión postvacacional no es una depresión en sí, solo un bajón por tener que volver a la rutina. Algo que nos pasa a casi todos.  Y es que ahora utilizamos la palabra depresión para referirnos a cualquier cosa, incluso a nuestra vagina.
Quién no recuerda ese momento en la serie Sexo en Nueva York, en el que Charlotte cuenta preocupada a sus amigas que su vagina está deprimida. ¿El motivo? Entre risas plantean que puede deberse a que Charlotte sigue pensando que su vulva es fea, y que a sus más de treinta años todavía no se la ha examinado con un espejito, como debemos hacer todas.

Más allá de la anécdota, lo cierto es que la depresión vaginal existe. Así lo explica la ginecóloga Gema García Gálvez, “se trata de un término coloquial que se refiere a un cuadro doloroso y complejo a nivel vulvar, que se denomina así porque puede ser desencadenado por un estado emocional depresivo”. Entonces lo primero que hay que aclarar es que no se trata tanto de una afección de la vagina, sino de la vulva. Que a veces pensamos que la palabra “genital” lo engloba todo.

Entendámoslo, la vulva no siente depresión, pero sí es cierto que puede ser capaz de “somatizar a modo de dolor una afectación anímica”, como por ejemplo, el estrés que supone volver a asumir todas las cargas de trabajo, de las que nos hemos olvidado durante las vacaciones. El término médico concreto es el de vulvodinia y responde a un cuadro de dolor, picor, ardor e irritación persistente. Algunas mujeres incluso lo comparan con el dolor que se siente en el parto, o con un dolor tan persistente que a menudo se confunde con una infección y  por eso no se trata correctamente. Lógicamente, limita las relaciones sexuales, lo que tampoco ayuda a levantar el ánimo.

Se trata de una enfermedad silenciosa

Otro de los grandes problemas de la vulvodinia es que, pese a que en Sexo en Nueva York la comentaban muy abiertamente, fuera de la ficción sigue siendo una de esas enfermedades silenciosas, de las que no todo el mundo suele hablar. Por eso es importante dar una mayor información al respecto. La ginecóloga aclara que muchas veces la vulvodinia tiene causas totalmente físicas, como “infecciones de repetición, lo que altera la salud vaginal”. Pero también tiene sus causas psicológicas. Así Gema Gálvez relata que la llamada depresión vaginal puede aparecer “por memorizar de manera inconsciente el dolor de los genitales externos tras haber tenido una patología genital o por somatizar estados de estrés”.

Close up on female's body, pubes covered with flower.

De hecho, muchas veces no habrá que mimar solo a la vagina, sino a nosotras en general, para superar la situación de estrés que ha causado la depresión vaginal. Incluso hay expertos que aconsejan el uso de ansiolíticos. Sin embargo, la ginecóloga lo que recomienda es tratar a nuestra vagina como una reina. Es decir, mejorar nuestras rutinas para estabilizar nuestra salud vaginal. Ya se sabe, consejos básicos como no pasarse con los lavados que puedan afectar la flora vaginal, olvidarnos de la licra y pasarnos a las braguitas de algodón y tener cuidado con el abuso del uso del salva slip.

Pero también se puede intentar “animar” a nuestra vagina con otras técnicas. Así, Gálvez reconoce que también ayudan herramientas de apoyo psicológico como el coaching. Todo por hacer que nuestra vulva se sienta contenta.

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