Ésta es la ETS de la que nunca has oído hablar

Cuando uno piensa en una enfermedad de transmisión sexual, o mejor dicho, una infección de transmisión genital, a la cabeza nos vienen siglas como el VIH o el VPH, incluso quizás nombres tan comunes como la gonorrea o las ladillas. ¿Pero has oído hablar de la tricomoniasis?

Se trata de una infección transmitida por el parásito protozoario llamado Trichomonas vaginalis, y aunque  su nombre no es tan común, en palabras de la ginecóloga Myriam Ribes  “Es una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes”.  De hecho, en Estados Unidos se calcula que  más de 3 millones de personas tienen esta infección, aunque solo alrededor de un 30% presenta algún síntoma. Si bien no está claro el por qué unas personas presentan síntomas y otras no, parecen influir factores como la edad  y la salud en general.

En el caso de que estos síntomas aparezcan, los más habituales en hombres suelen ser picazón o irritación en el interior del pene, además de sensación de ardor después de orinar o eyacular. En mujeres, además de la picazón y de la molestia al orinar, también puede darse una secreción clara, que llama la atención sobre todo por su olor.

Doctor holding a card with STD, medical concept

Aunque, como ya hemos dicho, lo más común es que estos síntomas no aparezcan. Sin embargo, no hay que tomárselo como una ventaja ya que, como aclara la experta, “el hecho de que no se noten sus síntomas, favorece que se propague de persona a persona, por transmisión sexual”. Es decir, que si no sabes que lo tienes, es posible que te protejas menos a ti y a tus compañeros/as de cama.

Hay que tener en cuenta el área principal de infección en mujeres es la parte baja del aparato genital, es decir, la vulva (porque sí, lo de fuera también tiene nombre) y la propia vagina, además de la uretra. En los hombres, sin embargo, la parte infectada suele ser la parte interna del pene. De esta forma, la forma de contagio más común es a través de la penetración vaginal, bien sea de vagina a pene, o de pene a vagina, aunque también se pueden dar infecciones en prácticas como la conocida “tijera” entre mujeres, al entrar en contacto las vulvas. Al no ser frecuente que el parásito infecte otras partes del cuerpo como la boca o el ano, se trata de una enfermedad poco frecuente en hombres homosexuales.

Otro dato importante a aclarar es que el no presentar síntomas no la convierte en una  enfermedad menor, puesto que otro de sus grandes riesgos, como recuerda la ginecóloga es que “su presencia favorece la adquisición de otras ETS más graves”, incluido el VIH.

Por ello, la prevención sigue resultando clave. En este sentido, Ribes insiste en que hay que hacer lo mismo que para protegerse de cualquier otra infección de transmisión genital: usar condón. “Las medidas de prevención son las habitualmente recomendadas, es decir, el uso de métodos barrera como los preservativo, bien sea masculino o femenino”, en el caso de que contacto entre genitales. ¿Pero solo entonces? La experta también apunta que “además es importante extremar la higiene en el empleo de juguetes sexuales y por supuesto consultar al médico ante cualquier síntoma anormal o ante la sospecha de riesgo de contagio”.

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