Esta es la clave para tener mejor sexo (y es sencilla y barata)

A todos nos puede pasar: salimos por la noche, bebemos, bebemos y volvemos a beber y, de repente, conocemos a alguien y acabamos en la cama con él/ella. Lo que parece un arranque prometedor acaba convertido en una noche complicada por… la sequedad. El alcohol es un potente deshidratador y ha trasformado nuestros órganos sexuales en un trasunto del desierto de Almería. Sí, puedes solucionarlo con lubricante, pero solo en parte.

Una vagina seca puede hacer que el sexo sea doloroso. Pero no es solo patrimonio de las mujeres: a un hombre también le puede ocurrir, dejando la piel exterior del pene convertida casi en una lija. Auch. Se suele decir que el alcohol es un lubricante social, pero lo cierto es que, cuando uno llega ya al catre, su efecto no es tan positivo. De hecho, hay incluso una expresión: la ‘p**** de whisky’ que hace referencia a los cambios –para peor- que el abuso del alcohol tiene en el órgano sexual masculino y que incluye la dificultad de mantener una erección, ya que las copas interfieren en la sensibilidad y en la capacidad del cerebro de sentir los estímulos. Otro perjuicio que también alcanza a las mujeres cuando se ha bebido demasiado es la dificultad para llegar al orgasmo, que tarda una eternidad en manifestarse… si es que lo llega hacer.

Young man taking a break after morning run

Volviendo al tema de la falta de agua (y de fluidos, por extensión), uno de los mayores deshidratadores es, como ya hemos dicho anteriormente, el alcohol, pero, ojo, porque hay más bebidas diuréticas que pueden estar haciéndonos perder agua. Café, té o incluso zumos de fruta hacen que orinemos con mucha más frecuencia y que vayamos perdiendo hidratación sin que apenas nos demos cuenta.

La solución, evidentemente, pasa por beber menos alcohol –no hay que erradicarlo por completo, peor sí vigilar su consumo- y reducir también la cantidad de té o de café. Al mismo tiempo, hay que aumentar la cantidad de agua que se toma al día. Un chivato de en qué situación nos encontramos suele ser la orina. Si es de un tono demasiado oscuro, nuestro cuerpo nos está diciendo que necesita más agua. Si el color es más pálido o pajizo, es que todo va bien. Si orinamos transparente durante demasiado tiempo, el problema quizá es que estamos demasiado hidratados…

Los expertos aconsejan beber al menos unos seis vasos de agua al día. Hay que pensar que nuestro cuerpo es capaz de generar lubricante natural para hacer que no necesitemos tirar de geles ni de cremas. Y al menor signo de que la cosa está seca o tirante… una cerveza menos y un vaso de agua más.

Click aquí para cancelar la respuesta.