¿Es normal tener orgasmos dolorosos?

No busques “orgasmos dolorosos” en Internet si no quieres volverte loca con testimonios falsos y artículos médicos de dudosa credibilidad. Ya lo has hecho, ¿no? En ese caso, vamos a ponerle algo de claridad al asunto. Lo primero que has de saber es que los orgasmos dolorosos no son normales. El sexo es algo cotidiano en la vida de una mujer y no debería doler. Si eso pasa es que algo va mal, pero tranquila, tiene solución.

Existe una afección que se llama disorgasmia, y no es tan inusual como parece. Se trata de un problema de salud que afecta única y exclusivamente a la sexualidad de las mujeres, al placer sexual de las mujeres, para ser exactos. Hay pocos datos de investigación disponibles, pero eso no significa que no sea real e importante de reconocer y de tratar a tiempo. Tampoco hay cifras concretas sobre cuántas mujeres experimentan orgasmos dolorosos en el mundo, pero los ginecólogos aseguran que el dolor pélvico durante el clímax es algo que ven en su consulta con mucha frecuencia y que normalmente va de la mano de la dispareunia (dolor generalizado durante el sexo), aunque no es exactamente lo mismo. Vamos con las causas:

Factores físicos

Quizás lo más complicado a la hora de diagnosticar la disorgasmia sea descubrir de dónde viene el dolor. Para ello, el examen físico es fundamental. El ginecólogo necesita descubrir el foco del dolor para dirigir la terapia que se encargará de abordar la causa real del mismo. Si localizan el punto exacto que causa dolor, pueden localizar también el tratamiento para esa área. No es lo mismo que te duela en la vejiga, que podría ser el resultado de un brote o efecto secundario del síndrome de la vejiga dolorosa, o que te duelan los músculos cercanos al recto, que podría traducirse en espasmos en esa zona. Lo más habitual, según los médicos, es que la disorgasmia aparezca como un dolor profundo en el abdomen, que generalmente indica un problema en el útero, el músculo más grande que se contrae y se expande durante el orgasmo. Se trata de un dolor que puede acompañar a fibromas uterinos o endometriosis (para algunas mujeres con endometriosis, el sexo es placentero hasta el momento del orgasmo), o también puede hablarnos de adherencias (tejido cicatricial que se forma entre las paredes internas del útero), en cuyo caso el malestar puede durar horas o incluso días después de un orgasmo.

Portrait of unhappy young couple in bedroom

Factores mentales

Un gran factor en el tratamiento de cualquier tipo de dolor, particularmente el dolor pélvico, es detectar y abordar cualquier historial de agresión sexual o trauma. Algunas mujeres tienden a internalizar las cosas, e incluso si el sexo es agradable y están con una pareja en la que confían y todo va bien, les resulta difícil dejarse llevar lo suficiente como para llegar al orgasmo. Y cuando se lo permiten, puede venir acompañado de una respuesta física o mental desproporcionada. Para estas mujeres puede ser increíblemente complicado separar los componentes físicos y emocionales del dolor durante el sexo.

Pero no nos confundamos, sugerir que el dolor viene de una respuesta emocional no es lo mismo que decir que el dolor está en la cabeza de una. El dolor emocional que alguien puede tener después de algún tipo de trauma puede traducirse en dolor real y físico. Si este es tu caso conviene que acudas a un terapeuta sexual, pues es quien puede ayudarte a volver a funcionar ‘correctamente’. También existen fisioterapeutas del suelo pélvico que te enseñarán a entrenar, estirar o fortalecer la musculatura de esta zona para que no te vuelva a doler. Y seguro que has oído hablar de la gimnasia hipopresiva. ¡Será por soluciones!

Pero no hace falta padecer endometriosis o haber sido víctima de un abuso sexual para tener orgasmos dolorosos. Hay otros factores mentales que pueden llevarte a relacionarte con el sexo de mala manera. El más común es el estrés. Algunas personas llevan el peso de las tensiones y preocupaciones en los hombros y en la espalda, y otras en la pelvis. Muchas mujeres tienen dolor pélvico o dolor en la vagina, dolor que sólo sienten cuando llegan al clímax y cuando están estresadas. ¿Te suena?

Ok, pero cómo lo soluciono

Antes de llegar al límite de evitar todo contacto sexual por miedo a que el dolor reaparezca y te fastidie (a ti y a tu pareja) la velada, antes de que esto te lleve a sentirte menos femenina y deseada, acude a un profesional para que te ayude a definir de dónde procede el dolor, si se debe a factores físicos o emocionales, o a una mezcla de ambos. El tratamiento de los orgasmos dolorosos dependerá del origen del malestar. Si este es un simple calambre ocasional, la solución puede ser igual de simple: tómate un ibuprofeno antes del sexo. Si el problema es que los músculos se expanden y se contraen, o están demasiado apretados, puede que el especialista te prescriba un relajante muscular. Pero si se trata de algo emocional, lo mejor es ir a ver a un psicólogo especializado en sexualidad. Aunque lo mejor, coinciden los profesionales, es un tratamiento completo que implique trabajar cuerpo y mente al mismo tiempo: un asesoramiento mental acompañado de ejercicios de suelo pélvico es lo más efectivo.

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