¿Es mejor el sexo por la noche o por la mañana?

La verdad es que, a veces, hay preguntas que más que intentar plasmar una inquietud concreta o resolver un problema, pretenden poner en valor a alguien. Por ejemplo, si estoy hablando con un apasionado coleccionista de sellos y quiero ganarme su simpatía, sólo tengo que señalar un sello y preguntarle algo así cómo; “Y este sello verde tan bonito, ¿de dónde es?”. Lo más probable es que a mí y al mundo le importe un rábano el sello verde, pero la pregunta permitirá que mi amigo coleccionista de sellos pueda demostrar su conocimiento y ponerse en valor sobre esta filatélica materia.

Con la pregunta del enunciado, pasa un poco lo mismo. El saber si el sexo es “mejor” por la noche o por la mañana no es algo que le quite el sueño a la humanidad (servidora incluida) sino que, además, no tiene respuesta alguna genérica que se pueda considerar satisfactoria, por lo que sólo cumple un objetivo: el poner en valor a la actual sacrosanta bioquímica y dejarle que se explaye sobre lo que sabe de hormonas, neurotransmisores y ritmos circadianos. Dejemos, entonces, que saque pecho un ratito y luego seguimos.

Estudios “científicos” que se contradicen

Es sabido que la principal hormona responsable del deseo sexual es la testosterona que se encuentra, aunque en niveles y producción distintos, presente en los organismos de hombres y mujeres. A partir de ahí, cuentan que, según algunos estudios “científicos”, la producción de dicha hormona y sus picos se producen en momentos distintos en hombres y mujeres. Así, si bien los hombres parecen tener su apogeo “testosterónico” al levantarse (aunque tengan subidas irregulares en el transcurso del día), las mujeres tenemos un nivel más estable de suministro de esta hormona a lo largo de todo el ciclo diario por la intervención regulatoria de la progesterona y los estrógenos, si bien es al llegar a la noche cuando más álgidos se pueden encontrar los niveles de testosterona.

Young couple trying to turn off alarm clock while sleeping in bed

La conclusión, como aquello de “blanco y en botella”, es que los hombres prefieren follar por la mañana y las mujeres por la noche, con lo que la siestita puede ser un buen momento de encuentro. ¿Sencillo, no? Pero, el primer problema es que no hemos topado con un solo coleccionista de sellos sino que nos hemos metido en una convención de coleccionistas de sellos que no parecen estar muy de acuerdo sobre lo del sellito verde. Nada más acabar de leer el primer artículo, aparece otro que lo contradice. Según otros estudios “científicos”, las mujeres también tenemos los niveles de testosterona más altos por la mañana que por la noche, pero por la mañana muy temprano, al alba prácticamente. Con lo que, si los hombres tienen más ganas por la mañana y las mujeres también y además, según otros estudios “científicos,” el sexo por la mañana nos viene bien al cutis, mejora nuestra circulación sanguínea, nos relaja y nos predispone mejor a afrontar una jornada laboral, nos activa y nos adelgaza y además potencia nuestro sistema inmunitario, la conclusión es, nuevamente, “blanco y en botella”: mejor follar por la mañana que por la noche. Sencillísimo. Trascendente respuesta contestada. La humanidad ya puede dormir tranquila (pero no mucho tiempo, que ya sabemos lo que nos toca al alba…).

El mejor momento para follar es el mismo que el de rascarse la oreja

El segundo problema (sí, lo sé, parece que una sólo sabe encontrar problemas) es que estos “estudios”, y sus consecuentes articulitos derivados, creen que se pueden establecer genéricos de comportamiento y que, además, se establecen sobre un “mecanismo” y no sobre un ser humano porque obvian lo más trascendental de nuestra condición: nuestra biografía y nuestra cultura. ¿Que has pasado una noche toledana o lo tuyo no es conciliar el sueño? Es igual, lo que diga la testosterona. ¿Que eres de las que, por la mañana le arrancaría la cabeza al primero que se te acerque?, ¿que sólo te falta a ti, además de preparar a los niños, fregar la casa e irte a trabajar, tener que echar un “quiqui”?

O al revés; ¿que vuelves a casa tan hecha polvo que no estás tú para que te conviertan la cama en una pista de baile?, ¿que estás deprimida, ansiosa o simplemente cansada?, ¿que viviste una situación traumática? Todo es igual… lo que ordenen tus niveles de testosterona en sangre. Sin tanto estudio, una podría llegar a otra conclusión: el mejor momento para mantener una interacción sexual es el mismo que el de rascarse la oreja. Simple y llanamente cuando pique. Aunque lo sé, quizá no venderíamos muchas revistas con esas conclusiones (pero, a cambio, tendríamos más tiempo para coleccionar sellos).

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