¿En qué piensan ellas cuando ellos lo hacen mal?

En efecto: un mal polvo puede ocurrirle a cualquiera, no nos engañemos. Todos podemos tener un mal día y no estar para dar el Do de pecho en las artes amatorias. Es verdad que debiera ser algo a evitar si uno no se siente en forma para ello, pero hay osados/as que se tiran a la piscina en condiciones físicas mermadas y esperando que sea el otro/a quien haga todo el trabajo. Mal: es siempre mejor postergar el encuentro a quedar como una tara en la cama…

Pero vayamos a la cuestión que nos atañe, ¿en qué piensan las mujeres si, Dios no lo quiera, acaban con un mal amante entre sus piernas? ¿Qué se les pasa por su cabeza cuando el sexo vaginal, anal u oral, está siendo un desastre? Sabemos que la psique femenina es más complicada de entender que la teoría del Bosón de Higgs pero hemos hecho un intento por indagar en los pensamientos de las mujeres cuando el amante está siendo un desastre. Algunas se evaden del momento, otras echan mano de momentos eróticos pasados y muchas tiran de la lista de tareas domésticas y laborales pendientes. Aquí van unos ejemplos:

Pilar, sumiller: “Pues depende, si tengo un mal día y encima la guinda es tener mal sexo, me puedo poner de muy mala hostia, dejar a medias el asunto y pedirle que se vaya si es que estamos en mi casa. Y si es un día normal y el encuentro es un desastre, lo más probable es que piense “jo, para una vez que me pongo que me toque este saco”.

Attractive heartbreaker and his lover

Begoña, periodista: “Alguna vez me ha pasado, es un mal trago, que el chico te esté practicando un cunnilingus por ejemplo, y que su forma de hacerlo te recuerde a cuando tu gatito se toma la leche por las mañanas. Me pongo a pensar en las tareas domésticas que tengo pendientes o las estéticas: si tengo que hacerme la manicura, ir a la peluquería…”.

Priscila, autónoma: “Indudablemente, me pongo a pensar en el trabajo que tengo para el día siguiente. O también en que me tengo que depilar”.

Lorena, estudiante: “No puedes ser borde en un momento como ése, aunque no estés sintiendo nada y te apetezca tanto seguir como comer brócoli. Intento dejar la mente en blanco y lo más que pienso es ojalá termine pronto”.

Sonia, directiva: “Hay malos amantes en todas las edades, da igual que tenga 30 años a que tenga casi 50, muchas veces imaginas una experiencia determinada porque tenga ya una edad y es igual de desastroso. Habitualmente me pongo a pensar en trabajo.  O en la próxima cita familiar que tengo, a quién me apetece ver en ella y a quién tengo que evitar”.

Verónica, empresaria: “Lo tengo claro, rememoro tiempos, pienso en el ex que lo hacía mejor. O en algún actor buenorro”.

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